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Creadores de empresarios por GABRIEL ZAID

Los empresarios son protagonistas de una aventura que puede salir bien o mal, su espíritu es decisivo para el desarrollo.

El espíritu empresarial es decisivo para el desarrollo económico y social. En México, afortunadamente,  abunda. Casi 7 millones de personas trabajan por su cuenta: Abogados, afiladores, albañiles, alfareros, agricultores, apicultores, arquitectos, boticarios, cantantes, carniceros, carpinteros, cerrajeros, comerciantes, contadores, diseñadores, dentistas, editores, electricistas, enfermeros, escultores, ferreteros, fleteros, floricultores, floristas, fumigadores, ganaderos, guías de turistas, herreros, hojalateros, hueseros, ingenieros, jardineros, joyeros, lavanderos, maestros, manicuristas, mariachis, masajistas, mecánicos, médicos, merceros, músicos, nixtamaleros, oculistas, optometristas, organilleros, panaderos, pedicuristas, peluqueros, pescadores, pintores, plomeros, polleros, psicólogos, psiquiatras, relojeros, restauranteros, rotulistas, sastres, soldadores, tamaleros, taqueros, taxistas, terapeutas, toreros, tortilleros, traductores, veterinarios, zapateros.

Según los Censos Económicos del INEGI 2024, hay 7 millones de empresas en México: 95.5% micro (hasta 10 personas), 4.3% pequeñas y medianas (de 11 a 250 personas) y 0.2% grandes (más de 250). De cada 10 empresas creadas, 5 cierran antes de cumplir 2 años.

Los empresarios son protagonistas de una aventura que puede salir bien o mal. Al crear su empresa, se crean a si mismos como empresarios. Además, sobre todo en el caso de las microempresas, con frecuencia crean otros empresarios. Puede ser el hijo que va a heredar el negocio o emprender otro semejante. 0 alguien que trabaja con él y se separa, de buena o mala manera, para crear su propia empresa. La separación amistosa estaba prevista en la tradición medieval de los aprendices que se vuelven maestros, trabajando con ellos.

Los microempresarios crean colegas o competidores, aunque traten de dificultarlo con la retención de secretos del oficio o marcas o permisos o relaciones que no se obtienen fácilmente. O con el toque maestro difícil de igualar.

Las microempresas tienden a la fisión, que las multiplica. Las grandes empresas tienden a la fusión, que reduce su número. Además, su productividad es diferente.

En las tabulaciones del total de activos contra el número de empleos de las empresas censadas, puede verse que las grandes empresas tienen mayor productividad laboral que las pequeñas; usan grandes dosis de capital para sustituir personal y producir más con menos personas. En cambio, las pequeñas tienen mayor productividad que las grandes con respecto a la inversión. Por eso pueden pagar intereses agiotistas que harían quebrar a las grandes, pero no pueden pagar los sueldos que pagan las grandes.

Cuando se habla de crear empleos no se piensa en el autoempleo, sino en los empleos bien pagados y con toda clase de prestaciones, que sólo existen en las empresas grandes. En la práctica, ese modelo no puede llegar muy lejos. Para crear un solo empleo como los de América Móvil se requiere una inversión de $9 millones en activos, como puede verse en las encuestas anuales de la revista Expansión sobre las 500 empresas más grandes de México.

Algunas grandes empresas tienen programas de desarrollo de proveedores. Muchas actúan con responsabilidad social. Pero no todas.

Caso real: Había un taller que producía componentes troquelados de alta precisión para una trasnacional. El taller quebró cuando su cliente decidió producirlos, en vez de encargarlos. Años después, alguien le preguntó al ejecutivo que tomó la decisión. ¿Qué ganaron? ¿Mayor calidad? No. ¿Menor costo? No. ¿Prontitud? No. Ganamos control. Al microempresario podíamos presionarlo, pero no darle órdenes.

En el extremo opuesto está el caso de Avis Car Rental. Bajo el liderazgo de Robert Townsend, redujo su corporativo al mínimo y convirtió a los gerentes de las sucursales en microempresarios afiliados. Esta solución se ha extendido con el sistema de franquicias.

También son empresarios creadores de empresarios los que diseñan y venden máquinas, vehículos, herramientas, programas de computación y otros medios diseñados para producir eficientemente en pequeña escala, así como los que dan microcréditos o servicios de distribución con trámites mínimos. No hay nada más destructivo de la productividad del país que imponer a los mosquitos los mismos trámites que a los elefantes

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