• 04/Junio/2018
El Pulso de la Industria

Por Thomas Karig

 

¿Sorpresa o consecuencia?

Inevitablemente tenemos que seguir hablando del Sr. Trump, aunque podría haber muchos otros temas igual de interesantes o importantes. Ahora resulta que siempre si le aplicó a México y Canadá (y de paso, a la Unión Europea) el arancel al aluminio y al acero.

Será que nos tenemos que empezar a acostumbrar que Trump si hace lo que dice, por muy ilógico que nos parezca. El aplicar los multimencionados aranceles después de que, por la razón que sea, no hubo acuerdo sobre el TLCAN, ni tampoco con Europa, es una decisión forzosa en la lógica simplista y electorera de Donald Trump. Nadie debería llamarse sorprendido.

En realidad, ahora son más preocupantes las reacciones de los “afectados” que la propia medida de los EUA. Como ya habíamos explicado en una ocasión anterior, el impacto del acero y aluminio para México, y también para Europa, es relativamente menor. En mi opinión bastaría con aplicarle a las importaciones de acero y aluminio que provienen de los EUA, el mismo arancel  recíprocamente y no darle más importancia de lo que realmente tiene. Me queda claro que es difícil contener el reclamo de la confianza entre aliados que ha sido violada. Pero empezar a ponerle aranceles a frutas, carne, y en el caso de la Unión Europea, al whiskey y a las motocicletas, va a ser agua sobre el molino del Sr. Trump confirmando su dicho de que los socios comerciales solo se aprovechan de su país.

Aunque hay algunas voces prudentes que advierten que no hay que entrar en el juego de la guerra comercial, los políticos se sienten llamados a declaraciones altisonantes. ¿Será que en el fondo todos son un poco “trumpescos”? Interesantes en ese sentido los comentarios de los candidatos en México, ¡ahora resulta que el prudente es Lopez Obrador!

Lo que en realidad importa para México que es Trump no haya denunciado el TLCAN. Al  contrario, su Secretario de Comercio ha dicho claramente que quieren seguir negociando. Hasta cuando, quien sabe, pero mientras el comercio se seguirá desarrollando con toda normalidad, con excepción por supuesto del acero y del aluminio. Esto es especialmente importante para la industria automotriz, que por cierto no compra grandes volúmenes de acero en los EUA, por lo menos en el caso de las firmas asiáticas y europeas. Claro que la parte negativa es que la incertidumbre va a continuar, pero la lógica política de Donald Trump es fácil de captar. No denuncia el TLCAN, porque ya entendió que el impacto económico negativo anularía cualquier provecho político. No quiso cerrar las negociaciones en mayo para someterlas al Congreso actual, porque consideró que ante la firme posición de Canadá y México no iba a obtener resultados lo suficientemente impactantes para la campaña de los Republicanos. Entonces posterga el tema para después de las elecciones en ambos lados, cuando el resultado del acuerdo ya no sea tan relevante electoralmente. Y además, le pasa la carga de la prueba al presidente electo de México, y no corre el riesgo de que algo que acuerde con la administración actual sea cuestionado por la que sigue.

En fin, sería recomendable dejar en paz el tema comercial por ahora y dedicarnos a otros temas igualmente importantes. La agenda política en México está bastante cargada, por decir lo menos. Y no hemos hablado de la inseguridad, del mercado automotriz, ni del calentamiento global, que en estos días está más presente que nunca.

Donald Trump está enfocado en su reunión con Kim Jong Un, una apuesta política que podría ser más relevante para su futuro electoral que cualquier tema comercial. Y además, siempre se reserva un tiempito para jugar golf, algo que no le vamos a reprochar asumiendo que lo necesita para relajarse un poco…

 

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  • 30/Mayo/2018
Euskadi, Ferias y Máquina Herramienta. ¿El futuro que viene?

Por Jon Azua

Una buena costumbre adquirida a lo largo del tiempo es la de visitar Ferias y Encuentros internacionales de vanguardia para observar, entender y aprender de las diferentes industrias e iniciativas relevantes en el mundo. La suerte de contar en Bilbao con uno de los certámenes de la máquina herramienta mundial, no solo facilita esta oportunidad, sino que nos permite renovar la confianza en un complejo e incierto mundo en el que la tecnología, la innovación, la formación y las estrategias y apuestas territoriales condicionan (condicionarán aún más) nuestro futuro, el de las nuevas generaciones y los espacios de riqueza, empleo y bienestar de Euskadi.

Mañana, lunes 28, se inaugurará en el BEC de Barakaldo, BIEMH30, gran feria Bienal de la Máquina Herramienta. Hannover y Bilbao alternan, históricamente, los principales encuentros mundiales en la materia.

Pero ¿por qué es tan importante y relevante una Bienal de Máquina Herramienta en Bilbao?

 

La Bienal en Bilbao, ni es una feria más, ni es algo “extraño” a la cultura industrial de nuestro país, ni mucho menos, algo alejado de las preocupaciones, tendencias, ocupaciones y desafíos a los que las sociedades modernas hemos de enfrentarnos. Es   futuro, pero, a la vez, es presente.

 

Sin duda, mucha gente pensará que es un certamen o evento más, algo para “minorías especialistas”, para “empresarios” alejados de las demandas y políticas sociales, o de “viejos talleres tradicionales y locales” alejados del glamur de las industrias “tecnológicas y globales” del futuro. Todo lo contrario.

 

Empecemos por recordar que Euskadi produce el 90% de la máquina herramienta (y sus componentes) del Estado español, que supone, además, el sexto productor mundial, que es esencialmente exportador, líder innovador, generador de alto valor añadido, conocimiento y palanca esencial, desde sus aplicaciones, en las industrias del oil & gas, en el de las energías (eólica, solar, térmica, nuclear e hidráulica en mayor medida), automoción, aeroespacial, ferrocarril, salud y, en definitiva, el corazón de la fabricación o manufactura avanzada. Hablar de digitalización de procesos, ciberseguridad, fabricación aditiva, big data, la “nube”, el internet de las cosas, la realidad virtual, inteligencia artificial, es hablar de nuestra máquina herramienta. Es, en definitiva, hablar de la síntesis motora de la apuesta País que ha querido hacer de la industria manufacturera el elemento diferencial en el modelo de desarrollo económico de nuestra Sociedad. Una cultura de vida y trabajo que se inscribe en nuestro ADN, lo que supone, entre otras cosas, destacar el corazón de nuestra geografía, sus pueblos y comarcas, nuestra cultura industrial, su formación profesional, el origen de nuestro gran semillero de emprendedores y empresarios, de un tipo de empresa familiar claramente arraigada y vinculada al país, a la vez que un motor de la internacionalización de nuestra economía. No es decisión caprichosa o voluntaria la apuesta por esta industria, clave de la estrategia de desarrollo económico, en diferentes versiones, a lo largo de nuestra historia: escuelas de aprendices, maestría industrial, ordenación sectorial preferente, un sinnúmero de iniciativas y políticas públicas pioneras a lo largo del tiempo (CN 100, CN 1000, Gerencias Sectoriales, 3-R, Clusters, RIS3, Industria 4.0, Fábrica del Futuro…)

El mundo de nuestra máquina herramienta, ha sido y es, a la vez, prueba y práctica permanente en las políticas sociales desde la empresa, fundaciones laborales, la vinculación ahorro-negociación colectivas, disciplina socio-laboral y participativa… forjando una base irrepetible de fortalezas y capacidades difícilmente copiables.

Y es precisamente en este contexto, en el que una audaz y positiva apuesta institucional llevó, en su día, a la construcción del BEC, sucesor de la antigua Feria de Muestras de Bilbao. Precisamente, la Bienal de la Máquina Herramienta y la Bienal de Ferro forma demandaban un espacio, capacidad y exigencias de modernización que determinaron las apuestas por el BEC (y en palabras del entonces Diputado General de Bizkaia, Josu Bergara: “Aunque solamente fuera posible mantener y captar estas dos Ferias, merecería la pena este proyecto, canalizador de ayudas públicas viables”). Gracias a este tipo de decisiones, mañana, el BEC lucirá sus grandes galas, jugando un rol esencial como escaparate destacado de nuestro País.

 

“Make it Big” (Hazlo grande) es el reclamo de este encuentro, con más de 40.000 visitantes “profesionales”, presencia de 1.750 empresas, de 21 países, en un micro cosmos de empresas, centros tecnológicos, centros de formación profesional, Universidades, reflejo del llamado ecosistema vasco, plataforma diferencial de una economía situada en los primeros lugares del contexto global.  Un certamen profesional junto con una de las mejores “ferias especializadas de empleo” en la que las empresas se visten de gala para ofrecer un mundo y empleo a mucha gente joven que, en su formación y entorno, suelen escuchar, como mensaje excluyente, las maravillas que tras el glamur de cuatro o cinco empresas tecnológicas globales o entidades de servicios multinacionales, parecerían exigir “carreras expatriadas y globales” para “tener futuro”. La realidad es, por el contrario, la existencia de grandes oportunidades de altísimo valor en casa. Nuestra máquina herramienta necesita ese extraordinario conocimiento que nuestro país genera y ese conocimiento tiene y debe tener acogida real en nuestras apuestas de futuro. En casa sí, hacia el mundo, también.

 

Euskadi volverá (como, afortunadamente, viene siendo cada vez menos noticiable) a recibir miles de visitantes extranjeros que llenarán nuestros hoteles y consumirán nuestros servicios de conocida calidad. Volverá a destacarse el valor añadido del país, proyectaremos una clara imagen positiva y reforzaremos las ventajas competitivas de nuestra industria, de nuestras empresas y, por supuesto, de nuestro modelo de sociedad y apuestas de futuro.

 

Esto es la máquina herramienta vasca. Más allá de los talleres, de la PYME y de la tantas veces denostada “actividad local”, merece la pena recordar y resaltar el “inimaginable” mundo creativo e innovador de nuestro tejido empresarial. Por encima del impacto inmediato que generará el evento (40 millones de euros) y tras el recinto ferial, vive un clúster vasco de la máquina herramienta con 1.700 millones de euros de ventas/año (de los que casi 1.300 lo son al exterior). Mañana, con el reclamo de la BIEMH2018, reforzaremos el “IN” que proponen sus organizadores: Innovación, internacionalización, inteligencia de negocio, industria 4.0, soluciones inteligentes y Work Inn. Sin duda, motivo de satisfacción y confianza en el futuro.

 

Hace pocos días, la Asociación de la Máquina Herramienta celebraba su Asamblea anual e invitó como orador principal, fruto de un reconocimiento especial a las puertas de su jubilación, a Miguel Lazpiur, uno de estos grandes trabajadores-empresarios característicos de esta industria. En su intervención se preguntaba: ¿Cómo y por qué te inicias a trabajar en este mundo de la construcción de maquinaria?, ¿qué mantiene tu motivación?, ¿qué aportas a la sociedad? Y se contestaba: Vocación, compromiso, necesidad (de “ganarte la vida, enfrentarte a retos, dificultades y desafíos”). Y decía: “no he dejado ni de trabajar, ni de estudiar, nunca; he pasado la vida viendo máquinas y aprendiendo y de ellas, aprendiendo, enseñando y vuelta a aprender. Ir a Ferias, seleccionar máquinas de interés, desde la humildad, escuchando a tu equipo y aprendiendo entre todos”. Y finalizaba: “aprendimos que no podíamos ver ni el país, ni la empresa como un paraíso, sino como una huerta que debemos trabajar, día a día”. Ilusión, compromiso, trabajo en equipo, amor por el trabajo bien hecho…”.

 

Sin duda, una gran síntesis aleccionadora, construyendo “máquinas” y poniendo en valor gran parte del corazón industrial que soporta, en grandísima medida, nuestro bienestar.

 

La Bienal en cuestión, coincide con un entorno de complejidad e incertidumbre, deteriorado por el triste y desilusionador panorama político español observable, recrudecido en señales negativas en estos últimos días. Acentúa la sensación de gravedad y desaliento que nos ha dejado la crisis económica, aún no superada, con limitadas expectativas aparentes de empleabilidad y bienestar. Es un buen balón de oxígeno para valorar el exitoso recorrido de esta industria reflejo del esfuerzo transformador de nuestro País. Una industria que, también ha padecido momentos difíciles, críticos y ha sabido reinventarse y liderar espacios de vanguardia en un mundo de alta competencia y exigencias. Con su rol tractor, podemos y debemos aprender de sus valores y de la importancia de convivir en/con una plataforma socio económica que lo impulsa y transforma, generando riqueza y bienestar para todos. Una buena noticia. Un motivo de confianza.

 

Jon Azua | mayo 28, 2018 en 10:26 am | Categorías: General | URL: https://wp.me/p4acJt-e1

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  • 11/Abril/2018
Presupuestos, Catalunya y Aberri Eguna

Por Jon Azua

Presupuestos, Catalunya y Aberri Eguna

El Aberri Eguna, nuestro día de la Patria Vasca, coincide con una grave y anómala situación de emergencia en Catalunya, en el Estado español y en un momento, como otros muchos a lo largo de la historia vasca, de preocupación de futuro, desde la tranquilidad aparente de “un oasis vasco”, refugio deseado ante las turbulencias observables en nuestro entorno.

Coincide, también, con un debate en el que al parecer pretenden implicarnos desde diferentes puntos, apelando a “responsabilidades de Estado”.

En el contexto de un seminario internacional impartido a un grupo de propietarios y primeros ejecutivos de empresas venidos de fuera “aprendiendo con el País Vasco y su experiencia transformadora”, destacaban con positivo asombro el orgullo, sentido de pertenencia, verdadera preocupación por las personas y las políticas sociales, la apertura internacional, la capacidad de relación y estrategias compartidas entre las instituciones públicas y las empresas y la capacidad innovadora de nuestras empresas en el marco de un potente sistema tecnológico, de conocimiento e innovador, valorando, sobre manera, lo que entendían había sido una eficiente gestión de nuestros recursos financieros y fiscales, soporte de presupuestos coherentes y alineados, a lo largo del tiempo, con los objetivos país que les explicábamos. Dicho esto, se preguntaban sorprendidos por la situación de Catalunya y, más aún, por lo que entendían reflejaba una “España en declive”. Todo ello desde su perspectiva de negocios y país, alejados de Euskadi, pero con experiencias personales y profesionales en España.

Junto con esta valoración positiva mostraban una cierta sorpresa por observar múltiples manifestaciones y críticas a la situación actual por parte de gente que no se identificaba con los resultados y logro globales.

Sin duda, hacer país no es solamente transitar de una situación de éxito relativo, o no buscar la satisfacción permanente de las demandas sociales, económicas y políticas en un verdadero desarrollo inclusivo que no deje atrás o marginado a nadie. Esto es autogobierno. Esto es hacer país, gobernarlo y dotarle de los instrumentos y recursos adecuados.

Para alguno, este compromiso y aspiración es la administración del día a día, para la mayoría, debería ser construir tu propio futuro.

Presupuestos Generales del Estado

El gobierno español ha aprobado sus presupuestos generales del Estado 2018 y los ha remitido al Congreso para su tramitación. Lo hace sin el apoyo necesario para confiar en su aprobación a la vez que reclama de la oposición “un ejercicio de responsabilidad para resolver los graves problemas que aquejan a la sociedad española, fortalecer la ola de recuperación económica, generar empleo y contar con los presupuestos más sociales de la historia”.

Un Ministro de Hacienda reprobado por el Congreso (uno de los cinco en la misma situación), en un gobierno en minoría que, sin embargo, con la complicidad de Ciudadanos y la inoperancia de la oposición, viene gobernando a base de decretos-ley y de incumplimiento de aquellos acuerdos parlamentarios que no comparte bajo el amparo de triquiñuelas legales que terminan “recordando” que “no existe partida presupuestaria para su ejecución”. Un gobierno invadido, en el mejor de los casos, por la sospecha de corrupción, prevaricación, malversación y uso partidario de los poderes del Estado (acusaciones indiciarias de todos estos cargos, falso testimonio y obstrucción de la justicia… a su partido) y que argumentaba la necesidad urgente de formar gobierno, en tiempos de bloque PSOE-Podemos, “ante la gravedad de no contar con un presupuesto”. El de hoy es un proyecto de presupuestos que, en el mejor de los escenarios, se aprobaría a la vuelta del verano, en coincidencia temporal con la obligación legal de iniciar la tramitación del siguiente presupuesto para 2019. Aprobable cuando su capacidad de gasto y maniobra en la toma de decisiones habría desaparecido prácticamente dado el avance del ejercicio sujeto a prórroga. Un “nuevo” presupuesto que se viene ejecutando sin control parlamentario estricto, ausente de liquidación formal, sujeto al exclusivo capricho del gabinete modificando y gestionando transferencias internas de créditos entre Ministerios y Agencias. Una propuesta de presupuestos que ha nacido con el show bufo de un Albert Rivera adelantándose un día a su aprobación para apuntarse, de “forma solemne”, el acuerdo Ciudadano-PP por responsabilidades de Estado. Los grandes cambios y beneficios que se suponía que ellos habían introducido, eran desmentidos al día siguiente por el Ministro de Hacienda quien aclaraba: “estos son los presupuestos del gobierno del PP. El resto de partidos deberían sumarse al mismo en beneficio de los españoles”.

La llave del PNV-EAJ

En este contexto, como ya vienen haciendo desde el inicio de la legislatura, el gobierno, el resto de la oposición en Madrid y los medios de comunicación, miran al PNV y le dicen lo que debe hacer. Sería, en consecuencia, el responsable único de su aprobación o no. Unos le piden que apoye, “responsablemente”, la propuesta del gobierno, otros, que no debe “pactar ni con la corrupción, ni con el Artículo 155”. En privado, todos le piden evitar nuevas elecciones ya que ninguno -salvo Ciudadanos- se ve con fuerzas para mejorar posiciones en una nueva e inmediata contienda electoral.

El PNV, hablando por sí mismo, ha dejado meridianamente claro que en tanto no se abandone el Artículo 155, su aplicación, no recupere Catalunya su normalidad legítima y democrática, no termine la acción “judicial” unilateral y desproporcionada y no se permita a los representantes legítimos de Catalunya asumir y dirigir su autogobierno, no será tiempo de presupuestos. Mientras los principales parlamentarios electos estén privados de libertad y sean censurados por la intromisión de la justicia dirigida por orientaciones político-partidarias, no hay democracia real en Catalunya, no hay un verdadero Estado de derecho y no es momento ni de priorizar un presupuesto, ni de mantener a un gobierno que interfiere en la voluntad del autogobierno catalán.

Entre tanto, las previsiones no dejan de sucederse ya sea con impugnaciones o recursos al Tribunal Constitucional para impedir el autogobierno vasco, ya con amenazas de incumplimiento de los Acuerdos sobre el Concierto Económico o sobre el desarrollo autonómico o compromisos no cumplidos. El truco habitual de los gobiernos centrales en España, consistente en acordar/pactar la aplicación de la ley (Estatuto) y compromisos presupuestarios en sus competencias (tren de alta velocidad, infraestructuras portuarias, ferroviarias, aeroportuarias, tarifas eléctricas, regulación de banca y finanzas, liquidaciones presupuestarias…) y limitarse a conseguir partidas mínimas dejando en créditos plurianuales a futuro la parte sustancial de su ejecución, se vuelve a repetir siendo uno de los males crónicos de la operativa estatal en España. Por no hablar del espectáculo infantil y ridículo del anunciante del cuponazo, Rivera, que demuestra, día a día, la concepción que algunos tienen de la política, como un mero rastro de permanente compraventa, al servicio de su propia causa.

Entre tanto, el PNV ha dejado muy clara su posición. Es importante para Euskadi el cumplimiento de los compromisos del Gobierno español aún sin ejecución. Pero, por encima de proyectos, competencias y acciones concretas, están los principios, la democracia, el autogobierno y libre decisión de los pueblos, en este caso catalán y vasco. Mientras no se normalice la situación en Catalunya y no se tenga la seguridad de su no extensión “loapalizada” (cuya experiencia hemos padecido) a Euskadi, no hay presupuesto que valga. Sin duda, resulta fundamental la buena administración, pero, por encima de esto, queda, sin duda, la necesaria democracia que ampare los derechos y libertades.

En Euskadi conocemos muy bien lo que cuesta avanzar en un autogobierno que pase a estar amparado en la ley, vivimos a sobre saltos, pendiente de intereses concretos del gobierno central de turno.

Una situación de emergencia

El Artículo 155 de la Constitución Española, la manera unilateral y prepotente con la que el gobierno español y sus poderes de Estado lo vienen aplicando en Catalunya no es una mera intervención administrativa para “garantizar la eficacia y funcionamiento de la Generalitat o la aplicación de la ley en Catalunya” como parece querer sostener el gobierno español. La complicidad añadida del PSOE y de Ciudadanos implica “manos libres” para terminar con el autogobierno (hoy en Catalunya, mañana en Euskadi), aplicar ley, demostrar el poder del Estado (centralista, por cierto) y la utilización de todos los medios (justicia y medios de comunicación, servicio exterior, sobre todo) al servicio de sus intereses e interpretación unilateral de “sus leyes”. Descabezar a las fuerzas políticas opositoras, encarcelar o provocar el exilio de los candidatos democráticamente elegidos para presidir el Govern, variar de contenido real el Parlament, con la justicia injusta con intencionalidad política partidaria no es un simple “ejercicio de responsabilidad de su gobierno”.

Aunque para muchos no lo parezca, España vive una situación de emergencia mientras parece acostumbrase a dejar pasar las cosas confiando en que el tiempo, el azar y la acción de terceros desde el exterior vaya configurando un escenario fortuito al que la sociedad se adapte sin remedio. Parecería ausente el interés y compromiso, no ya de gobiernos y responsables políticos o el llamado “aparato de Estado”, sino de la propia sociedad civil, en construir nuestro propio futuro.

Los coincidentes años de crisis con la corrupción galopante, el desgobierno y la parálisis legislativa general, ha impedido afrontar las reformas necesarias para reconfigurar un Estado en el que las diferentes voces compartan un espacio confortable en una Europa real, diferente a la que hoy convive con un pasado de éxito a la vez que con un incierto y temeroso futuro.

En esta situación de emergencia, España necesita un proyecto nuevo, realista, que adelante su propio futuro. Y en ese futuro, o se reconoce y cuenta con los diferentes pueblos y naciones que aspiran a construir un modelo propio y establecer y decidir el tipo de relación que quieren mantener o no será. Y esto pasa, de forma inevitable, por restaurar la normalidad democrática en Catalunya y devolver a sus representantes legítimos al Parlamento y Gobierno y permitir a sus ciudadanos convertir sus ideas en proyectos reales. Es tiempo de grandes decisiones y no de presiones o juegos presupuestarios.

Hoy, en Euskadi, celebramos el Aberri Eguna. Es la conmemoración y recuerdo de nuestro compromiso con la nación vasca. Hacer nación no es cuestión de proclamas y palabras. Es compromiso, trabajo, esfuerzo, todos los días de nuestras vidas y, sobre todo, un hacer colectivo y solidario. Hacerlo, exige dotarse de estructuras de Estado, institucionalizar el país, gobernarlo y, por supuesto, administrar correctamente sus presupuestos. Pero por encima de todo, generar, fortalecer, profundizar una democracia real que permita a la sociedad, en cada momento de su historia, elegir de forma democrática su propio camino.

Hoy, con más fuerza que en otros momentos, recordemos las palabras de Aresti:

Nire aitaren etxea defendituko dut…

Defenderé la casa de mi padre, contra los… contra la justicia…

Defenderé la casa de mi padre. Perderé los huertos, pinares, las rentas, los dividendos… pero defenderé la casa de mi padre…

Hoy, dignidad, principios y compromiso democrático. Construyendo nuestro futuro, haciendo el país que queremos. Mañana habrá tiempo de presupuestos.

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  • 24/Enero/2018
Co-Creando futuro: realismo y voluntad transformadora ante riesgos y desafíos

Por Jon Azua

Dentro de las citas anuales de referencia mundial destaca, sin duda, el encuentro del World Economic Forum en la pequeña localidad suiza de Davos, a celebrar en esta ocasión del 23 al 26 de enero. El encuentro de líderes empresariales, de gobierno y de destacados organismos sin ánimo de lucro, culturales y entes multilaterales, además del mundo académico, facilita el intercambio de visiones y perspectivas en torno a los retos y desafíos globales y un determinado posicionamiento en torno “al estado del arte” del mundo en que vivimos. El encuentro anual supone, a la vez, la presentación de diferentes Informes que son elaborados a lo largo del año por los múltiples Consejos Asesores y Grupos de trabajo conforme a la Agenda del Foro en un intenso y amplio proceso colaborativo multi grupos de interés y diverso en lo profesional, cultural, ideológico y geográfico.

En esta ocasión, bajo el reclamo de la Agenda prevista “Creating a Shared Future in a Fractured World” (Creando un futuro compartido en un mundo fracturado), Davos, destaca la propuesta de un documento base para la reflexión: “Global Risks 2018”, en su ya decimotercera edición, soportado en la metodología de “encuestas tuteladas” a más de 1.000 líderes mundiales, identificando los principales riesgos globales que no solamente parecería deban preocuparnos, sino su grado de impacto (previsible) y la probabilidad estimada de que ocurran. En este caso, no solo se trata de predecir el futuro, ni de señalar megatendencias, sino de compartir percepciones formales de los principales riesgos a los que hemos de enfrentarnos y, sobre todo, avanzar un conjunto de políticas y decisiones a tomar para mitigar sus consecuencias negativas. Informe y contenido al servicio no de una determinada corriente de pensamiento económico, sino la provocada oferta de todo un mundo de ideas en pleno debate y contraste. Todo un proceso a la búsqueda de nuevos caminos y soluciones para un mundo necesitado de orientación y certezas.

 En este ejercicio 2018, el Informe añade a los resultados de la encuesta, tres apartados complementarios de gran interés: los principales shocks del futuro, aquellos riesgos ya identificados en el pasado revisando las políticas y medidas que se recomendaron en su día para evaluar su eficacia en el objetivo de solución perseguida y la calidad de los procesos de gestión y toma de decisiones ante los riesgos observables.

De esta forma, diez riesgos globales en función del grado de impacto previsible y clasificados por categorías (económicos, medio ambientales, geopolíticos, sociales o tecnológicos), sugieren una cierta “Agenda Base” que debería preocupar y ocupar a los responsables en el proceso de toma de decisiones en todo tipo de organizaciones a lo largo del mundo.

Desde luego, no resulta nada sorprendente observar el listado de riesgos y su posición en la matriz impacto-probabilidad, en la que la categoría medio ambiental destaca de forma considerable, no ya por las demandas o movimientos ecologistas tradicionales del pasado ya superados, sino por la envergadura de sus consecuencias negativas cuando los riesgos se convierten en realidad: eventos meteorológicos extremos (huracanes, inundaciones), desastres y catástrofes naturales, aceleración de las fallas fruto de la no mitigación de efectos del cambio climático, o los desastres medio ambientales provocados por el “error del hombre”, por inacción o inadecuada gestión de recursos o gobernanza aplicados en su generación o evidencia que se ven reflejadas o asociadas a un efecto (cambio climático) con mayores evidencias día a día.

Obviamente, si bien no se ve muy probable que suceda, la utilización de armas de destrucción masiva, es el riesgo de mayor impacto negativo que, pese a  no pasar al grupo de máximo riesgo-probabilidad de ocurrencia en sí mismo y pese a inestables liderazgos de “fuego y furia”, tan de moda, desgraciadamente en estos día, en cambio, se ve interrelacionado con una serie de riesgos asociados que sí cobran peso en su impacto y percepción de posibilidades con consecuencias nefastas para la humanidad: ataques terroristas y conflictos regionales violentos y/o armados. Ciberataques y uso fraudulento de los datos, la información y la comunicación, cobran especial relevancia y, por supuesto, toda una batería de riesgos sociales que, como no podría ser de otra forma, además de ser interdependientes de todas y cada una de las categorías de riesgo mencionadas, suponen algunas relevantes consecuencias propias, como es el caso en torno a la migración involuntaria, las crisis alimentarias y del agua, la propagación de las enfermedades infecciosas, el desempleo y la marginación.

En este Mapa de Riesgos, llama la atención el limitado impacto que generarían los riesgos o fallos en materia económica. Citados con frecuencia y a los que, sin embargo, no se otorga una probabilidad muy elevada de producirse, cuestiones críticas de enorme importancia relativizadas para la gran mayoría de líderes encuestados. El desempleo y empleo informal, así como un previsible desplazamiento tanto de puestos y modalidades de trabajo, su localización y perfiles profesionales, motivados por las nuevas tecnologías esperadas sustitutivas, crisis fiscales y financieras (en especial bancarias) que ocupan los medios de comunicación diarios, con una generalizada sensación de peligro inminente, nuevas burbujas de activos en las mayores economías, déficits infraestructurales, ausencia de mecanismos financieros adecuados, acceso y disponibilidad energética, deflación-inflación por bloques y economías, fraude y economía negra o ilícita… parecen diluirse cuando se cruzan ambos ejes: su impacto (en caso de producirse) y su probabilidad de ocurrencia. Al parecer, la sensación de haber superado la década de la crisis global (hipotecaria, financiera, económica), lleva a un más que relativo optimismo y confianza en que el conjunto de la economía (hoy todo el espacio OCDE crece) conforma un escenario lo suficientemente estable y capaz de abordar sus problemas en una “nueva normalidad”. Percepción unida a una última categoría: geopolítica, calificada de enorme impacto, pero, una vez más, entendible como superable, fruto tanto del aprendizaje compartido, como de la sensación de inevitable tránsito hacia nuevos modelos de gobernanza y reconfiguración del proceso de participación y toma de decisiones que son exigibles. Una lectura optimista llevaría a la aceptación de una importante confianza en la humanidad, en las Instituciones y en el bien común que terminarían encontrando la mejor manera de superar las dificultades que la complejidad creciente ofrece.

Ya en la referencia inicial, tanto a las estimaciones de los nuevos “shocks del futuro”, como al título del encuentro de Davos, se pone de manifiesto el rol relevante de los estilos de dirección, perfiles de los líderes que han de transformar o crear una nueva sociedad futura, superadora de un mundo fracturado en el que parecemos situarnos, para lo que resulta imprescindible una nueva gobernanza, nuevas estructuras geopolíticas, nuevos sistemas y procesos de toma de decisiones que contemplen nuevas realidades. Escenario y prospectiva influidos, a la vez, por el carácter sistémico e interconectado que hace que cada riesgo individual, más allá de su pequeño o gran impacto propio, se verá condicionado por su intersección con otros que desencadenan efectos impredecibles, a la vez que de enorme impacto conjunto.

Como veíamos, un singular mapa de riesgos como el descrito, minimiza de manera aislada el enorme impacto de la economía (o algunas de sus manifestaciones) en nuestras vidas. Sin embargo, en su acción permanente sobre los aspectos sociales, nuestra forma y sistema de vida, nuestra empleabilidad y/o la capacidad de acceso a los elementos clave de una economía inclusiva y de progreso, a la educación, el trabajo y la tecnología, a la transformada sociedad digital de la que ya formamos parte sustancial y, en definitiva, a sociedades diferentes en un mundo interconectado, obliga a abordar procesos permanentes de trabajo, relación, compartibles tanto en objetivos, como en resultados.

Así, uno de las mayores oportunidades del Informe mencionado no está en el total acierto o no de cada una de las partes, riesgos y/o probabilidades de que sucedan, ni de la suerte o desgracia en acertar en un escenario final de llegada, sino en la propia “magia del proceso”, integradora de todas aquellas áreas de conocimiento e interdependencia de las categorías socio-económicas, medio ambientales, tecnológicas y geopolíticas, en sistemas y disciplinas interconectadas, con la participación multi-agente. Y, entre estos últimos, el protagonismo irrenunciable de las personas en sociedad y de sus gobiernos que siguen siendo pieza esencial en el resultado. Su capacidad y competencia reguladora, emprendedora, generadora de protección y provisión del bien común, le otorga una máxima responsabilidad. Será, precisamente, fruto de este trabajo el resultado en la mitigación y superación de riesgos y la posibilidad de construir un nuevo futuro compartido.

De esta forma, la lectura analítica y crítica de cada uno de los riesgos/impactos/probabilidades aisladas, se ve gravemente afectada cuando se observa desde la lente sistémica e integradora, tanto de la interconexión creciente de los elementos observables, como del cuestionamiento de las reglas e instrumentos bajo los que desarrollan, como de las políticas que rigen su funcionamiento y gestión, no ya para el caso de producirse, sino para su prevención evitando su colapso generador.

Si, por ejemplo, la observancia de una economía cuyos titulares pudieran llevar a la satisfacción superadora de una gran crisis, la conciencia de no haber hecho los suficientes cambios anunciados (e imprescindibles) en los albores hace una década, la falta de instrumentos de control y la ausencia de alternativas al modelo preexistente, posibilitarían la irrupción de nuevas crisis con efectos negativos a una cada vez más interrelacionada economía. De igual forma, el mencionado documento nos lleva a cuestionarnos sobre el comportamiento potencial perverso que pudieran tener graves riesgos sistémicos en torno a “avances” dados por, en principio, positivos para la globalidad de la humanidad, desde el propio comercio exterior y libre intercambio que daría paso al gran mercado global, la tecnología (automatización, robotización e inteligencia artificial) que facilitaría el trabajo y suprimiría la rutina “obsoleta”, la información masiva y la indigestión de sus toneladas de datos y mensajes acumulados (ni contrastada, ni veraz), no gestionada para uso específico e inteligente, o la confortabilidad de poderes (gobiernos y organismos) de espíritu centralista y excluyente de “nuevos fenómenos” crecientes a lo largo del mundo que hacen del “trinomio autodeterminación nacional, identidad cultural y diálogo creativo” su bandera, clamando por el uso de herramientas y conceptos disruptivos (económicos, sociales, tecnológicos) la base de una exigible innovación constitucional con nuevas formas y comunidades multilaterales, una nueva gobernanza como guía de la administración y políticas que dirijan los riesgos y su perversa utilización en soluciones al servicio de ese futuro compartido que se desea construir, mitigando uno de los grandes y principales nubarrones de nuestro tiempo: la desconfianza ciudadana ante el Estado clásico y sus instrumentos de poder enrocados en un status quo escasamente adecuado para transitar las innovadoras respuestas que el Mapa de Riesgos sugiere.

La nueva complejidad en la que hemos de vivir, dificulta el acierto en escenarios finales y aconseja el esfuerzo y logros permanentes a lo largo del proceso hacia un nuevo futuro deseable afrontando riesgos y desafíos. Su recompensa, sin duda, nos ofrecerá superar obstáculos, mitigar los impactos negativos de los diferentes riesgos y aproximarnos a escenarios deseables más allá de situaciones heredadas no buscadas.

 

 

Azua J. | enero 22, 2018 | Categorías: General | URL: http://blog.enovatinglab.com/co-creando-futuro-realismo-y-voluntad-transformadora-ante-riesgos-y-desafios/

 

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  • 10/Enero/2018
Sociedad digital, talento y empleo más allá de las responsabilidades de los Gobiernos

Por Jon Azua

Singapur, Nueva Zelanda, Emiratos Árabes Unidos y en un escalón muy próximo, Reino Unido, Estonia e Israel lideran el Índice Global de Evolución y Logro en la Sociedad Digital (Digital Evolution Index). Valor hacia el que, al parecer, todo país ha de aspirar como garantía de éxito y servicio a sus ciudadanos y en un momento en el que no hay gobierno, empresa o ciudadano que no trabaje (o diga hacerlo) en una estrategia, bien para la digitalización de su economía, su capacitación y/o aplicación generalizada a sus actividades de hoy y de mañana.

Sin embargo, siendo relevante aparecer bien situados en esta foto, cabe preguntarse no solamente lo qué significa la Sociedad Digital para los ciudadanos y sus países, qué mide en realidad este índice (y otros muchos más allá de una referencia estadística) sino, sobre todo, cuál es la base esencial sobre la que un país, sus gobiernos, agentes, instituciones y personas hemos de construir nuestro futuro.

Revisando uno de los artículos más leídos en el año 2017 de entre los publicados de la mano del World Economic Forum en el marco de sus trabajos en el proceso de “trasformación del mundo superando los desafíos globales”, Anne-Marie Slaughter, presidenta ejecutiva de New America(movimiento civil para la mejora y “reinvención” de Estados Unidos y sus gobiernos), se preguntaba acerca de la justificación de la existencia de los gobiernos para simplificar su respuesta en tres grandes responsabilidades: proteger a sus ciudadanos, proveerles de aquellos bienes y servicios públicos necesarios e invertir en aquello a lo que no accederían los ciudadanos por sí solos. Así, partiendo del viejo y simple argumento, como proteger contra la violencia que supone afrontar y mitigar todo riesgo de inseguridad (sea por ataque de terceros, ausencia o mal uso de la ley, fragilidad ante el “desgobierno”, caos en diferentes modalidades, la economía ilegal, negra o corrupta, la ausencia de controles democráticos), sugería repensar el rol protector y juzgarlo ante el contexto mundial observable, así como los instrumentos utilizados por los propios gobiernos para ejercitar dicha protección y juzgarlos desde un punto de vista democrático, justo, equitativo y absolutamente respetuoso de los derechos humanos a cuyo servicio ha de supeditarse tan ansiada protección.

Protector y proveedor parecerían retroalimentarse, según su argumentación, si bien el límite de dicha provisión lo sitúa en aquellos bienes y servicios a los que no se puede acceder de forma individual, lo que, más allá de la acción colectiva o cooperativa, de la aplicación extrema del principio de subsidiaridad, o de las infraestructuras para todo tipo de conectividad y soporte del desarrollo endógeno, supondría entrar en todo el espacio del estado social de bienestar, con demandas (y necesidades) crecientes en el ámbito de la provisión y protección social, de equidad, la inclusión, cohesión y la garantía de acceso a todo tipo de oportunidades en la máxima igualdad posible. Y es esta nueva interpretación de su doble papel protector y proveedor lo que le obliga a transitar hacia una tercera responsabilidad, el espacio y rol inversor. Los gobiernos se justificarían, también, por su visión inversora que ha de cimentarse en una desarrollada cultura emprendedora (innovación, compromiso, riesgo, continuidad y soluciones a las necesidades y demandas a futuro). Para ello, este último apartado supone dotar a los ciudadanos, país a país, región a región, ciudad a ciudad, de plataformas en las que las personas dispongan de aquellos elementos que permiten el desarrollo pleno de sus capacidades para el logro de sus fines, lo que les llevaría, en el tiempo, a requerir “menor gobierno” o como me permito sugerir “diferentes gobiernos” probadores, proveedores e inversores en menos necesidades y demandas cambiantes (deseos y voluntades) a lo largo del tiempo.

Es precisamente este último papel a jugar el que, sin abandonar ni menospreciar los anteriores, ofrece todo un mundo novedoso tanto de interrogantes, como de ilusión creativa en la potencial revitalización de los gobiernos, de los modelos socio-políticos que impulsan o dirigen, de las nuevas instituciones y herramientas por diseñar e implementar y, por supuesto, del nuevo rol que junto a los diferentes niveles de gobierno, habrían de jugar el resto de los agentes económicos, políticos, sociales, además de las personas, una a una.

De esta forma, la primera cuestión a incorporar con claridad en estas responsabilidades pasa por dar por bueno el servicio regulatorio y administrativo de todo gobierno, si bien la mayor exigencia diferenciada radicaría en su capacidad y voluntad (y, por supuesto, resultados), en su rol emprendedor, creativo, innovador e inversor, lo que supone apuestas, asumir riesgos, proposiciones únicas de valor diferentes a las de sus “gobiernos/países competidores” anticipándose a las tendencias y “decisiones del mercado”, adecuando y alineando recursos a estrategias propias para futuros deseados y no de mantenimiento del estatus quo. Es decir, si cualquier aproximación al mundo que nos viene concluye con llamamientos a la empresa y a la sociedad a prepararse para afrontar el impacto que innovación, tecnología, digitalización, emprendimiento y revolución 4.0, así como movilidad, flexibilidad, internacionalización, etc. como herramientas imprescindibles para ganar el futuro, no parece razonable que no se apliquen, de manera exigente, a los gobiernos, a sus administraciones y función pública, jugadores y agentes representativos e institucionales y, por supuesto, a sus propias estructuras y aparatos de Estado.

Es precisamente en este triángulo Política-Economía-Sociedad en el que las diferentes responsabilidades de unos y otros se funden en una interdependencia multidireccional que posibilite generar, potencias y facilitar plataformas favorecedoras del talento necesario para provocar los cambios y transformaciones indispensables por transitar hacia las Sociedades Digitales (por definir, mucho más allá de la tecnología).

Hoy, como en todo momento de nuestra historia en la que aparece una tecnología, conocimiento o hecho disruptivo, resultan inevitables “trade offs” o intercambios positivos y negativos, “ganadores y perdedores” que, por la dureza de sus consecuencias, en la actualidad, se traducen en el debate del empleo/puesto de trabajo asociado o cuestionando a y por nuevas tecnologías y mano de obra, automatización, robótica, inteligencia artificial… versus humanización y ocupación. La tendencia, difícil de medir y concretar, apunta a un resultado positivo y beneficioso en el largo plazo (cuando esto sea…) acompañado de efectos negativos inmediatos fruto de una más que supuesta sustitución de tareas rutinarias, penosas, de “escasa cualificación”, automatizables por definición, generadoras de valor (por definir) e impulsoras de nuevos y mejores cambios en el círculo virtuoso de la innovación y mejora en la calidad de vida de las sociedades a las que deben servir los gobiernos, también ya mencionados. Resolver esta paradoja del beneficio disruptivo es papel asignado al talento que hemos de saber potenciar, cuidar y desarrollar en nuestras sociedades. En esta línea, la autora de la obra “El negocio de la empatía” (Belinda Palmer), firme defensora de la fortaleza de “nuestra humanidad” ante la carrera innovadora-tecnológica, advierte sobre las carencias de nuestros sistemas educativos necesitados, en su opinión, de una adecuada combinación de alfabetización y dominio tecnológico con la inteligencia emocional y la necesidad de introducir “innovación real” en el contenido educativo de nuestra sociedad. Educación y valores, de compleja concreción, pero sobre los que no se puede pasar de puntillas, con costosas ausencias de debate real y soluciones incompletas o confortables desde el dejar estar.

Hace unos días, asistíamos a una más de las muchas jornadas de huelga anunciadas en el mundo educativo en Euskadi (similar al de la inmensa mayoría de las reclamaciones a lo largo del mundo y, en especial, en nuestro entorno) y llama la atención que las protestas y razones de la movilización se referían, en exclusiva, a las condiciones materiales de los agentes y estructura del sistema y salvo ratios de número de alumnos por aula o número de horas lectivas, nula apelación a contenidos curriculares, exigencia académica y formativa del profesorado, demanda de su actualización y puesta al día en aquellas “nuevas capacidades y competencias” que el talento y empatía que queremos para el futuro, tanto en los enseñantes, como en los métodos y modelos, servicios, infraestructura, gestión y gobernanza necesarios para un nuevo espacio de futuro. Oímos con frecuencia, a lo largo del mundo, el reclamo por contenidos que sustituyan a aquellos del pasado que nos han sido de gran valor para llegar hasta aquí, pero que no creemos sean los que han de llevarnos a nuevos estadios. Como ejemplo, el British National Curriculum (recordemos que lo hemos señalado como uno de los países a la cabeza del Índice Global para la Sociedad Digital), exige superar la formación basada en la lectura, escritura y aritmética por nuevas capacidades que califica en un Decálogo Obligatorio (Solución de problemas complejos, pensamiento crítico, creatividad, gestión de personas, interacción y coordinación con terceros, inteligencia emocional, juicio y toma de decisiones, orientación al servicio a los demás, negociación y flexibilidad cognitiva).

Obviamente, ni dicho decálogo tienen por qué ser la panacea, ni es cuestión de copiarlo. Sin embargo, parecería razonable repensar el conjunto.

Y si los gobiernos tienen una serie de responsabilidades como las descritas, no podemos olvidar que el resto también somos parte de su logro o fracaso. Con Slaughter, comentaba el rol proveedor e inversor de TALENTO y CAPITAL HUMANO, esenciales en un futuro deseado y demandado por la sociedad, en un momento en el que la desigualdad y las fracturas existentes cobran protagonismo. Recibíamos el año con un interesante artículo de Minouche Shafik, director de la London School of Economics and Political Science en el que, precisamente, apuntaba al efecto e impacto dual de la tecnología en la transformación del estado social de bienestar y el empleo/igualdad/desigualdad previsibles. Shafik avanza una ya reiterada línea de acción a considerar: generar nuevos contratos sociales que asuman los problemas apuntados, ajustando la automatización a políticas positivas de empleo (con óptica local y real, medible), asociar la esperanza de vida a la edad laboral y de jubilación, establecer sistemas de flexi-seguridad, reordenar y formalizar empleo-trabajo parcial, temporal, con sistemas de formación permanente a lo largo de la vida, invirtiendo en salud y educación, pero no guiados por la cantidad o el PIB, sino por el contenido, calidad y valor (de la educación y de la salud) y llevar al debate social el nosotros en lugar del ellos. Construir el talento, la provisión y protección innovadoras que esperamos de los gobiernos es para y desde todos.

Esta propuesta, o el decálogo antes mencionado, o cualquier responsabilidad atribuible al gobierno o a terceros, tiene un alto coste. No lo pueden ni deben pagar o asumir algunos. Como ciudadanos estamos legitimados para exigir responsabilidades, pero, a la vez, obligados a cumplir con las nuestras y a ejercer nuestro juicio crítico respecto a las diferentes demandas y acciones de unos y otros.

Esto va de tecnología, sí, pero, sobre todo, de educación, de digitalizar la economía, de riqueza y bienestar social. Repensemos y ejercitemos la búsqueda, creación y retención del talento mencionado. Será la forma de ganar el futuro desde las cambiantes responsabilidades de cada momento y de cada agente.

 

Azua J. | enero 09, 2018 | Categorías: General | URL: http://blog.enovatinglab.com/sociedad-digital-talento-y-empleo-mas-alla-de-las-responsabilidades-de-los-gobiernos/

 

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  • 27/Noviembre/2017
La Estrategia tiene que ser flexible y por lo tanto también su Ejecución

Por Dr. José Alfredo Miranda López

Al finalizar este año y pensar en 2018, siempre es conveniente hablar de estrategia y ejecución.

“Los planes no son más que buenas intenciones, mientras no se convierten en trabajo concreto y real” decía Peter Drucker. Para dar el salto de la estrategia a la ejecución, se debe armonizar esa gran visión con el día a día, manteniéndose enfocado.

Llevar a cabo la ejecución de una estrategia requiere virtudes como la diligencia, la disciplina y la consistencia¸ sin embargo enfrentando a esta nueva  era donde la incertidumbre, la volatilidad, el incremento de la complejidad y el impacto de la tecnología rigen el comportamiento de los negocios, hace falta una enorme capacidad de agilidad, flexibilidad y la adaptación consecuente.

Pensar que la estrategia es algo rígido e inamovible, no funciona para el siglo que vivimos y el entorno que enfrentamos, especialmente en los momentos que vive México. Algunas trampas frecuentes que enfrentan las organizaciones y que hay que evitar para mantener esta dinámica flexible son:

1.Perder el escenario y la trama. El exceso de complejidad, en búsqueda de la perfección nos hace perder de vista el escenario general perdiéndonos en el frenesí de los detalles. La ejecución se deben concentrar en los aspectos centrales de los retos y las actividades críticas que los resuelven. Paul Michaels, quien fue presidente de MARS   decía que el “trabajo estratégico de un líder de segmento es manejar del crecimiento de esa categoría específica y en eso debe estar pensando todo el tiempo”.

2.Obsesión por las métricas. Lo que se puede medir se puede gestionar mejor. El pensamiento sistémico es el complemento. Con frecuencia perseguir un objetivo implica una serie de acciones, que con frecuencia parecerían no estar relacionadas. Así sucede en la industria farmacéutica si se quieren encontrar nuevas medicinas, no se enfoca uno en decir “Vamos a encontrar 5 nuevos fármacos”, sino se dedica a explorar nuevas áreas de la química y la biología para lograrlo. Tampoco se trata sólo de indicadores, la cultura de la empresa es fundamental para lograr la ejecución.

3.Miopía en la planeación. El cumplimiento de los planes sin duda es una medida lógica para lograr la ejecución, pero excesiva rigidez se convierte en una camisa de fuerza como les pasó a los países del Este Europeo con la planeación central gubernamental.

4.Pérdida de oportunidades de aprendizaje. La ejecución requiere esfuerzos adicionales que no siempre vienen de la mano del éxito, hay errores. La ventaja es poder aprender del proceso que acompaña la ejecución. Eso le pasó a YouTube en 2005 cuando empezó como un sitio para citas con video. El sitio no generó la tracción suficiente y los fundadores decidieron que una nueva versión para compartir videos en línea, diferente a su plataforma original, tenía mejores posibilidades, después del fracaso de la citas con video.

5.Tiranía de las metas inmediatas o intermedias. Perder la visión de largo plazo, al descomponer la estrategia en métricas parciales lleva las más de las veces al fracaso en la ejecución. Así le pasó a Hoover  con su promoción de los vuelos gratis en Inglaterra. Para liberar espacio en sus almacenes, ofrecieron boleto de avión gratis si comprabas más de 100 libras esterlinas de sus productos. El equipo de marketing americano copió la medida, ofreciendo lo mismo y la estrategia fue “tan exitosa” que la empresa no pudo ni surtir los pedidos de aspiradoras ni afrontar el costo de tantos vuelos. Los clientes los demandaron y tuvieron que pagar 48 millones de libras y al final vender la subsidiaria inglesa.

6.Falta de pensamiento sistémico. Perder de vista el bosque por unos arbolitos al partir en módulos la ejecución entre los diferentes departamentos de la empresa. La optimización de las partes no siempre implica la optimización del todo. La política de la administración de los parques nacionales en Estados Unidos era extinguir todos los incendios forestales. Increíblemente eso llevó a un incremento en los mismos. ¿Por qué? Muchos de los pequeños incendios se auto-extinguen y esos fuegos crean barreras naturales e impiden fuegos mayores. En 1972 se cambió la política para sólo combatir los incendios provocados por el hombre. Así pasa en los negocios. Por eso es indispensable una visión holística para lograr una ejecución estratégica.

7.La ejecución es una cosa aparte. La ejecución y la estrategia no son disciplinas separables, si bien son distintas y tienen su propio carácter y responden tanto a los movimientos en el entorno como al tipo y etapa en que se encuentra cada negocio. Un ejemplo de la vida real es el diseño y planeación de un automóvil versus la manufactura del mismo. Poner en el mismo equipo a un diseñador-planeador y a un miembro del equipo de producción, lograr mucho mejores resultados y baja la complejidad.

8.La tiranía de lo práctico. El paradigma común es que un plan tiene que ser simple, práctico, concreto, familiar e inamovible. Sí, la ejecución es praxis, pero para poder lidiar con la Era VICALH y los cambios resultantes, no puede ser tan familiar. Polaroid, el pionero de la fotografía digital, trató esa nueva tecnología disruptiva bajo el mismo modelo de negocio, buscando grandes márgenes en la impresión, pensado que la gente forzosamente querría imprimir las imágenes, añadiendo película e impresión a su cámara, en lugar de hacer una sin película. El entonces Director de Polaroid, DiCamillo resume así el fracaso: “el motor financiero de la empresa era la película y nuestras creencias nos impidieron ver la realidad”.

Por eso la ejecución debe ser variada, sutil, pensada y diversa pero siempre interconectada y entretejida con la estrategia para lograr los resultados, afrontando los cambios y retos que se van presentando. 

¡Sí, su ejecución ágil y flexible, necesita estrategia flexible! 

 

1En el IESDE hemos definido a esta nueva época como la Era VICALH (Volátil, incierta, compleja, ambigua, líquida e hiperconectada.

2http://www.mars.com/global/brands/chocolate es el fabricante global de alimentos con más de 300,000 MDD de ventas. Tiene presencia en México. 

3https://www.hoover.com/

 

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  • 22/Noviembre/2017
El turismo y la sostenibilidad o sustentabilidad.

Por Por Víctor Manuel Barceló R.

Acudí a un evento multitudinario en la ciudad de Puebla, México, que tiene por objeto fundamental propagar avances en las ciencias y las artes, con miras a formular y mostrar ejemplos palpables de tecnologías útiles al cambio social, mismas que capturan a la audiencia, tanto por su sencillez de presentación como por los aspectos que tocan e influyen en diversos campos del saber y la acción humanos: La Ciudad de las Ideas. 

De entre los temas, todos atrayentes por cierto y con diálogos de alto impacto e interés social –causó sensación, por ejemplo, la presencia de Noam Chomsky por sus puntuales apreciaciones acerca de los diversos temas que maneja magistralmente y a los que ya me he referido en otras ocasiones- me interesé por el que planteó el Secretario de Turismo del gobierno mexicano, quien expresó cifras del crecimiento turístico y abogó por avanzar hacia un turismo sustentable, poniendo los ejemplos en constate incremento, que el corto tiempo de participación le permitieron.   

Tengo muchos años de interés en el tema, nacido desde mi tesis de grado en economía, en que aún la sustentabilidad o sostenibilidad no tenían manejo, pero bajo la conducción del Maestro Alonso Aguilar Monteverde, toqué temas sensibles y urgentes para el desarrollo con bienestar de las poblaciones en que se desarrolla la presencia de visitantes, nacionales o extranjeros, a quienes hay que atender con buenos servicios, alimentación sana y adecuada, confort habitacional y buenos paseos guiados, siempre en un ambiente de seguridad personal y social. 

Pero las actividades económicas altamente remunerativas –como el turismo- son hoy objeto de control y acaparamiento de la producción o servicios, por parte de los grandes capitales, quienes programan sus actividades en una clara ruta financiero-mercantil, con la porción más pequeña del gasto encausada a remunerar a sus obreros y empleados, quienes en la Región Latinoamericana y Caribeña –con contadas excepciones- apenas perciben salarios para no morir de hambre, si bien pueden ser de los más altos generados por las “propinas” recibidas de los viajantes, complacidos por la  calidez y calidad de los servicios recibidos, o como secuencia de participar con su tierra y mano de obra en la preparación de muchos de los insumos necesarios para que la atención sea adecuada y fructífera a los viajantes. 

Los trabajadores en la Región escasamente reciben educación para sus hijos y para ellos; cuando ésta cubre en los niveles primarios a casi todos los niños, la educación impartida adolece de múltiples fallas y escasez de recursos, aunque demagógicamente se asegure que esta es de calidad, como si de un mueble se tratara, cuando la educación debiera connotarse como de excelencia.  

La escasez de recursos puede deberse a la corrupción imperante, la cual apenas deja llegar una porción de ellos, destinados –etiquetados se afirma- para solventar requerimientos en las distintas áreas de atención relevantes en educación como: el acceso, la equidad de género o el logro académico.  También es de considerarse la política impositiva, porque el estado de que se trate, aplica medidas impositivas para servir a los intereses de esos capitales –en su mayoría de origen transnacional- quienes regresan sus utilidades al origen o las usan para nuevas incursiones financieras, en otras regiones y países en que la mano de obra sea buena y barata. Algo similar ocurre con la salud, pero será motivo de otro trabajo. Ver: http://www.redalyc.org/pdf/155/15525013005.pdf

El turismo, bien llevado por la autoridad y no puesto a merced de las leyes del mercado, puede cooperar a la mejora considerable en las condiciones de vida de quienes participan en sus actividades, directas e indirectas. Las primeras requieren capacitaciones e incluso especializaciones para ofrecer a los turistas de cualquier origen servicios de primera clase. Si de extranjeros se trata y además parlantes de otros idiomas, es conveniente el manejo adecuado cuando menos del inglés, y frases elementales del idioma en cuestión, así como conocimiento de sus costumbres de vida.

Mucho puede afirmarse respecto a la recepción y atención durante el período de estancia y los servicios de traslado y demás, pero ese tema, si bien tiene que ver con la sustentabilidad, es más bien consecuencia de lo que se logre en tal terreno y de mecanismos educativos que implanten organización adecuada, limpieza impecable y almacenamiento de residuos para su reciclaje integral, así como puntualidad en lo que se dice y hace.

Lo anterior se realiza en un alto porcentaje, cuando se busca conservar clientes, logrando que queden invitados a regresar. Tal vez el aspecto no desarrollado en lo general sea el del reciclaje integral, que ya corresponde a acciones indirectas, ya que éste requiere de especialización y ser llevado a cabo por empresas vinculadas pero no dependientes de quienes prestan los servicios.

Empero, una buena parte de los insumos para la buena atención al visitante, como acciones indirectas, pueden y deben ser producto de tareas colaterales, que den al entorno de las zonas turísticas, la posibilidad de ofertar de manera negociada, productos del campo –hortalizas, verduras, carnes- cuidando del ecosistema, para lo que tienen que ser superadas estrategias pasadas que cambiaban drásticamente la “vocación de la tierra” –bosques destruidos para trocarles por pastizales- y otras barbaridades como la explotación minera a cielo abierto sin respeto al hábitat, que tanto daño viene haciendo a pobladores originarios.

Es muy preocupante que en aras de mayores inversiones, se permita que esos territorios sean asolados por compañías extranjeras, que no se conforman con llevarse la riqueza del subsuelo, sino que desatienden a sus consecuencias en el ambiente y dejan que sus residuos contaminen, arrimando destrozos y desolación, a las pocas tierras de cultivo con que cuentan tales pueblos y comunidades.                  

Los empeños multilaterales por hacer del turismo una actividad sustentable han llevado a realizar múltiples estudios que apoyan los acuerdos en la Organización Mundial de Turismo (2003-OMT). La OMT, que integra el sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), defiende e impulsa la práctica del Código Ético Mundial para el Turismo, buscando  extender la contribución socioeconómica del sector, atenuando sus posibles impactos negativos. Está comprometida a impulsar el turismo como instrumento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), guiados a reducir pobreza y fomentar desarrollo sostenible en el mundo. Ver: http://www2.unwto.org/es/content/acerca-de-la-omt

Producto de tales tareas colaborativas son los siete puntos allí concretados como objetivos fundamentales del Turismo Sustentable. Tales son:

1. Fin de la pobreza en todas sus formas y en todas partes. Las actividades turísticas representan 9% del PIB planetario, ocupando el 12.5% de la fuerza de trabajo. Su importancia crece para países que dedican mayor esfuerzo y allí esta actividad es igual al 70% de su economía. La OMT afirma que “El turismo es uno de los pilares más fuertes de comercio y de prosperidad mundial. La reducción de la pobreza es de los mayores desafíos globales.”

2. Finalizar con el hambre, lograr seguridad alimentaria y mejor nutrición así como fomentar la agricultura sostenible. La industria del turismo está creando más fuentes de alimentos a nivel local y sostenible, aumentando la producción local de alimentos con metodologías de punta -agricultura hidropónica, prácticas pesqueras sostenibles y nuevas alianzas con agricultores locales-. Sobrantes de alimentos se utilizan para programas de alimentación popular y convertir los deshechos en abono y energía.

3. Asegurar vida sana y promover bienestar para todos, a todas las edades.

Tanto resorts turísticos como destinos demandan ambientes que beneficien la salud como atractivo. Por otra parte, el turismo promueve en algunos sitios prácticas de vida saludables, (deporte, control del estrés y seguridad). En comunidades turísticas localizadas, el turismo provee recursos para centros de salud, hospitales y otros servicios de atención médica.

4. Garantizar educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos. La industria turística puede ser importante aliado para mejorar la educación.

5. Lograr igualdad de género y recuperar el poder de mujeres y niñas. Ellas representan mayoría de la fuerza laboral del turismo.

6. Asegurar disponibilidad, gestión sostenible y depuración de agua para todos. Desarrollado de forma sostenible el turismo, trae mejoras en gestión del agua y su depuración a una localidad. Otros negocios tal vez no, pero el turismo tiene el incentivo de proporcionar agua potable y depurada, para atraer visitantes y animarlos a volver.

7. Asegurar acceso a energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos. La industria tiene motivación intrínseca para utilizar energías renovables y proporcionar energía fiable a usuarios. Consecuencia de no hacerlo será afectar seriamente la industria.

Continúa afirmando la OMT que muy a pesar de los tiempos turbulentos para la economía planetaria, estos hechos básicos son poco probables al cambio. El foco es el potencial del turismo para la creación de riqueza en las personas más necesitadas sigue siendo una tarea y oportunidad inmensa.

Habría que hacer cambios hacia una economía planificada estratégicamente –diríamos- a fin de que la actividad turística beneficie a los inversores, pero con la condicionante de aportar inversiones y apoyos para producir todo lo susceptible y de buena calidad, que permita a los pobladores empoderarse de los beneficios de sus actividades –no solo el salario raquítico ofertado-

sino las producciones pertinentes, de acuerdo a la vocación, usos y costumbres de los pobladores. (Continuará) 

Ver: http://www.entornoturistico.com/la-sustentabilidad-del-turismo-omt/Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.                

 

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  • 11/Noviembre/2017
La moral de pago en los negocios

Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

De todos es bien sabido que la confianza es uno de los pilares más importantes para el desarrollo de la economía: confianza en las condiciones jurídicas de un país, en la libertad para emprender negocios, en la solvencia de clientes y proveedores, en la seguridad pública, etc. Uno de estos elementos tiene que ver con la llamada “moral de pago”, es decir, con el hecho de que proveedores, clientes, socios, etc. mantengan su palabra en lo que toca a sus responsabilidades de pagar a tiempo y en forma. Si un cliente se tarda más de lo esperado en pagar, puede acarrear para la empresa una serie bastante desagradable de consecuencias, pues un retraso en los pagos significa, bajo ciertas circunstancias, el inicio de una espiral descendente por la cadena de pagos que de pronto se ve comprometida. Esto lo vemos por ejemplo en Veracruz, en donde los gobiernos de Fidel Herrera y de su pupilo Javier Duarte, con su peculiar forma de hacer negocios y de no cumplir con los pagos que debían hacer, provocaron la ruina de numerosos empresarios, grandes, medianos y pequeños, pues a la falta de pagos por parte del gobierno para liquidar bienes o servicios ya vendidos o prestados siguió una incapacidad para pagar créditos, sueldos y salarios, proveedores, etc., y significó también el despido para muchos trabajadores.

En México no conozco si existe un estudio realizado por investigadores o empresas mexicanas que arroje resultados respecto a la cuestión de si los actores de la vida económica pagan cuando dicen que van a pagar. Es decir, la pregunta no es si pagan pronto o si tardan mucho en hacerlo, sino si pagan cuando dijeron que lo harían. El diario alemán “Frankfurter Allgemeine Zeitung” acaba de publicar el 4 de Agosto un estudio sobre la moral de pago en diversos países, llevado a cabo por la empresa “Bisnode”, cuyos resultados expondremos a continuación.

En el año 2016, los daneses y los alemanes fueron los actores económicos más confiables en sus pagos: mientras el 87% de las empresas danesas liquidaron sus deudas con otros actores casi puntualmente, el 82% de las alemanas hicieron lo propio. Un poco más lejos está el tercer lugar: Hungría, con un promedio del 55%, mientras que el último lugar lo ocupa Rumania con un terrible 18%. Portugal (20%), Bulgaria (24%) y Finlandia (27%) no pueden enorgullecerse mucho. De todas maneras, parece que la moral de pago en Europa ha mejorado un poco en los últimos años, lo que quizá pueda deberse a la paulatina recuperación de la economía del continente. El promedio europeo de pago puntual en el 2016 fue del 39%; un año antes había sido del 38%. Algo es algo.

Fuera de Europa las cosas están bastante negras y las diferencias son muy grandes, siguiendo el estudio de Bisnode. Sorpresivamente y en contra de lo que muchos podrían creer, entre los países en donde los actores económicos más puntualmente pagan está México (55%), sólo debajo de Taiwán (72%); en la cola están Tailandia (22%) y las Filipinas, con un vergonzoso 12%.

Según este estudio, la puntualidad en el pago depende aparentemente, entre otros factores, del tamaño de la empresa. Así, en Alemania, los pagadores más cumplidos son las pequeñas empresas, pues alrededor de tres cuartas partes de ellas pagan puntualmente; poco más de la mitad de las medianas lo hacen y alrededor de 43% de las grandes.

Si buscamos por sectores, según el mismo estudio, los pagadores más puntuales son aquellos de las finanzas, seguidos por las empresas de la construcción. Los peores: los transportistas y la industria manufacturera. Un elemento negativo es la petición de muchas empresas grandes, especialmente las transnacionales, para que sus proveedores acepten pagos a mayor plazo, lo que coloca a estos en una difícil situación: si no aceptan, dejan ir de las manos un buen negocio, pero si acceden, pueden tener dificultades para pagar a su vez a otros proveedores, iniciándose así una especie de reacción en cadena. Se han detectado incluso muchos casos en los que las grandes empresas, aparentemente sin una razón de peso (problemas financieros, malos procesos administrativos internos, deudas de otras empresas), retrasan considerablemente sus pagos. 

En este estudio se consideraron transacciones entre empresas en su mayoría privadas. La base para esta investigación está en el registro de alrededor de cinco mil millones de transacciones comerciales anuales, por lo que la base de datos que ha logrado reunir esta empresa es bastante considerable, tomando en cuenta que lo vienen haciendo desde hace casi 30 años.

En lo que atañe a empresas gubernamentales, pueden existir otras condiciones que provoquen el retraso en el pago, por ejemplo la corrupción estructural, la burocracia entorpecedora o la falta de competencia por parte de otros oferentes. Son ilustrativos los casos de Rusia o de India en la industria del desarrollo y construcción de armamento, en donde la falta de eficiencia, la corrupción galopante y la complicidad de empresarios privados con el aparato burocrático encarecen y retrasan los proyectos de una manera impresionante. La falta de moral de pago no solamente golpea a los pequeños empresarios, sino también a los grandes, provocando un conjunto de daños colaterales a veces difíciles de cuantificar.

Por último, diremos que, si bien este estudio deja ver a México con una moral de pago no muy mala, 55% no es precisamente para enorgullecerse, pues eso significa que el 45% se atrasa en pagar. La distancia frente a Dinamarca es considerable, por lo que aún falta mucho por hacer. De todas maneras, aunque desconozco la metodología precisa de este estudio, es una noticia relativamente buena que México se cuente entre los países cuyos actores económicos tratan de pagar sus obligaciones frente a los otros con cierta puntualidad. Como decíamos al inicio de esta contribución, la confianza es un elemento esencial en la vida económica de cualquier país.

 

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  • 08/Noviembre/2017
5 Habilidades cruciales para la nueva economía.



El internet de las cosas, los avances en la IA, revolución industrial 4.0

Las empresas invertirán $5 trillones en los  próximo 5 años.

 

1.Innovative & Adaptive Thinking 

Capacidad de pensamiento innovador y con capacidad rápida y flexible de adaptarse a las nuevas situaciones.

 

2.Virtual Collaboration & Social Intelligence 

Aprender a colaborar de manera virtual para mantener la capacidad de conectarse con sus colaboradores o sus colegas en todo el mundo desarrollando una inteligencia social que comprenda la multiculturalidad.

 

3.Ability To Work Across Disciplines / transdisciplinariedad. 

Es ya lejano el día en que la famosa clínica Mayo, Rochester y la Clínica de Cleveland empezaron a producir muchos mejores resultados en el cuidado médico al usar equipos multidisciplinarios. Pero ahora ésta exigencia se traslada a todas las áreas del conocimiento y el trabajo, y desarrollar esa capacidad se vuelve crítico.

 

4.Literacy In Different Types Of Media 

Alfabetizarse en los diferentes tipos de medios al alcance. Las tecnologías de información y comunicación están cambiando todos los días. Hay novedades… casi a diario, algunas prosperan otras no, pero se concierte una necesidad el actualizarse y comprender.

 

5.Computational Thinking & Analytics 

Finalmente la capacidad de aprendizaje suficiente para aprender a usar el análisis de datos que se producen hoy en el mundo, que están ahí y no los usamos, esos que llamamos Big Data y Small Data. 

 

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  • 04/Octubre/2017
Juntitis: Un virus maligno infecta las empresas

Por Dr. José Alfredo Miranda

Muchos se preguntan, dada su experiencia negativa en las empresas de todo tipo y tamaño ¿cómo se puede detener la locura provocada por el número excesivo de reuniones improductivas que además, crean un clima pesado y hasta negativo?

Los datos más recientes son demoledores: los ejecutivos invierten en promedio, 23 horas a la semana, si no es que más, cuando en los años sesenta el promedio no superaba las 10 horas a la semana. 

Pero lo que es peor, muchas de estas reuniones tienes defectos comunes: sus horarios son inapropiados o duran demasiado, no tienen propósito definido, se administran mal, no llegan a conclusiones útiles, asisten personas que no necesariamente deberían asistir o no asisten las personas indicadas y el colmo, las cinco cosas anteriores juntas.  Es común que quienes deberían asistir no lo hacen, porque están cansados de asistir y entonces mandan a su representante. 

 

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  • 09/Agosto/2017
Business efficiency and productivity (part II)

Por José Caballero

In this Criterion of the Month, we continue to explore the relationship between business efficiency and productivity, and the institutional framework. Evidence presented in our February 2017 Criterion showed that institutions consistently played a significant role in the efficiency and productivity of the private sector. At the time, we suggested that a competitiveness strategy focus on institutional stability and predictability was a fundamental driver of efficiency and productivity. Using the same stepwise regression tests we employed then, we now attempt to evaluate the role of the different components of the institutional framework.      

 

The first set of tests thus take the efficiency of business factor as the outcome and the components of the institutional framework as the input.

 

 

 

Table 1

 

 

 

In the first step of the test, we assess the role of those components by year from 2012 to 2016. We find that the country credit rating and the limited impact of bureaucracy on business activities are consistently significant. The next step of test (lagging inputs by a year), supports the importance of the credit rating indicator for business efficiency, while the bureaucratic impact loses some significance. In the second set of tests (see Table 2) we replace business efficiency with business productivity as the output variable.

 

 

 

Table 2

 

 

 

In this context, the importance of credit rating drops significantly and simultaneously that of the rule of law increases throughout the period of study. Lagging the input indicators by a year leads to similar results. Rule of law is the only input variable that is consistently significant for productivity.   

 

The lack of significance among the other components of institutional framework can be explained by considering that the country credit rating and the rule of law can absorb the significance of those components. This is because the efficiency of the government policy implementation and transparency, for example, could be encompassed by the credit rating and rule of law measures. We thus run an additional set of tests after dropping both indicators, credit rating and rule of law.       

 

In the case of business efficiency (see Table 3), the results highlight that the quality of the legal and regulatory system, and the limiting of bribery and corruption are its main drivers in both, the by-year and lagged tests.

 

 

 

Table 3

 

 

 

It is interesting to note that the transparency and the effectiveness of decisions indicators have no significance in both tests, although the government policies’ adaptability to changes in the economy is found to have been a driver of business efficiency in 2012 and 2013. For business productivity, the bribery and corruption indicator is of fundamental consequence (see Table 4).

 

 

 

Table 4

 

 

 

It is important to indicate, in addition, that transparency becomes significant during some of the years considered. Interestingly, in the 2013 test, the only year in which bribery and corruption is not significant, the latter is replaced by the government policies’ adaptability to changes in the economy, the limited impact of the bureaucratic structure on business activities, and by increasing the transparency of government policy-making processes.

 

These results support some of our initial propositions. In this regard, it is important to highlight the significance of the quality of the legal and regulatory system, the upholding of the Rule of Law and the credit rating indicator which are all conducive towards an institutional framework that is stable and predictable, not to mention effective in achieving its objectives.

 

Caballero J. | Agosto 2017 | IMD WORLD COMPETITIVENESS CENTER| Criterion of the Moon Publications. |Business efficiency and productivity (part II)|URL: https://http://www.imd.org/wcc/world-competitiveness-center-publications/2017-com-august/   

 

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  • 09/Agosto/2017
Business efficiency and productivity (part I)

Por Profesor Arturo Bris and José Caballero

The actions and policies of the government and their outcomes (e.g., infrastructure indicators) affect the efficiency and productivity of the private sector. In this Criterion of the Month, we assess some of the key indicators driving business efficiency and productivity.  

We use stepwise regressions to carry out two sets of tests to identify the competitiveness sub-factors that influence business efficiency and productivity. The first set of tests take the efficiency of business factor as the outcome and all sub-factors related to the government efficiency and infrastructure factors as the input. We ran these tests by year starting in 2012 up to 2016. That is to say, we take business efficiency 2014 as the outcome of all 2014 relevant sub-factors. The effect of our assumed inputs (e.g., policies), however, may be fully realized sometime after their implementation. For this reason, we lag the input indicators by one year in the second phase of the tests. For the 2016 business efficiency factor, for example, we take all input sub-factors from the previous year (i.e., 2015). The second set of tests, triangulates the results by substituting the business efficiency factor by the business productivity sub-factor and carry on the same two-steps (i.e., by year and one year lagged) analysis. 

 

Results from the first round of tests show that there is a set of sub-factors that throughout the period of study are statistically significant in their impact on business efficiency. These key drivers (or inputs) are fiscal policy, institutional framework, societal framework and education. Lagging the year of inputs leads to similar results with the exception that education becomes less significant (see Table 1). 

 

Table 1: business efficiency tests

 

In the second round of tests, which focus on business productivity, we find that the only sub-factor that is consistently significant throughout the 2012-2016 period is the institutional framework sub-factor. Lagging the input sub-factors for business productivity, only the institutional framework and the health and environment sub-factor are significant statistically throughout (see Table 2). These results indicate that "institutional competitiveness" plays an essential role in defining the efficiency and productivity of business. 

 

Table 2: business productivity tests

 

What does institutional competitiveness mean? A peruse of the institutional framework components highlights the fundamental role of stability and predictability in this context. We thus propose that the quality of the legal and regulatory system is a key driver of efficiency and productivity. Similarly, the level of the government policies' adaptability to changes in the economy is essential. We also propose that increasing the transparency of government policy-making and simultaneously limiting bribery and corruption drive business efficiency and productivity. We thus expect the Rule of Law and the country credit rating indicator, which evaluates the political, economic and financial risks that underline a particular country's credit quality, to be of high significance. 

 

 

The above propositions may seem self-evident to some observers but current political trends suggests that in some countries institutional competitiveness is somewhat in decline. It is thus necessary to revisit its fundamental role. We will tests the above propositions in a future Criterion of the Month. 

Bris A. and Caballero J. | marzo 2017 | IMD WORLD COMPETITIVENESS CENTER| Criterion of the Moon Publications. |URL: https://www.imd.org/wcc/world-competitiveness-center-publications/february-2017-criterion/

 

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  • 01/Agosto/2017
Los intereses económicos de las empresas estadounidenses y el Convenio de París (2ª parte)

Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

Como hemos visto en la entrega de hace una semana, muchas de las grandes empresas estadounidenses se han mostrado contrarias a la decisión del Presidente Donald Trump de retirarse del Acuerdo de París. Las razones no son solamente de naturaleza personal de los jefes o dueños, o debido a su conciencia ecológica, sino también porque las nuevas tecnologías de protección al medio ambiente son un buen negocio que además representan cada vez más puestos de trabajo.

Otra dificultad que puede originarse debido a esta salida de Estados Unidos es la que expresa Bob Dudley, jefe de la enorme empresa petrolera BP: ¿qué claridad habrá en las reglas del juego ahora que dicho país abandone el acuerdo? Esta claridad es esencial para empresas de la envergadura de BP, pues les permiten tener, sencillamente, seguridad en la planeación de sus actividades e inversiones.

Otras empresas, por ejemplo Disney, ya se han planteado claras metas en materia ecológica (si bien nadie pensaría que Disney contamine mucho haciendo caricaturas para niños): reducir hasta en un 50% sus emisiones de gases con efecto invernadero. Con ello busca lo que se llama “Corporate Social Responsability”, que se convierte en parte importante de la imagen de las empresas. Además, un temor que muchos externan es que, con el abandono del acuerdo climático, las empresas estadounidenses puedan ser objeto de represalias, pues estaríamos hablando de algo así como de un “dumping ecológico”, que entonces debería ser compensado con algún tipo de arancel. Esta medida se reforzaría incluso con las mismas actitudes de Trump, quien ha amenazado con tomar las mismas represalias ante otros países que él considera que siguen una conducta desleal con los Estados Unidos.

Muchos industriales y hombres de negocios ya se han dado cuenta de que la protección de las viejas formas de producir, con enormes cargas para el medio ambiente, ya es insostenible, por lo que un cambio de rumbo para privilegiar ahora a las nuevas tecnologías, más amigables con el medio ambiente, es también de mayor interés para los inversionistas. Hace unos días, por ejemplo, en la asamblea anual de Exxon Mobil, uno de los más importantes adversarios de Trump en asuntos de políticas del medio ambiente, el 62% de los accionistas votó por hacer una solicitud a la empresa para que, año con año, presente un estudio acerca de las consecuencias del cambio climático para los negocios de este gigante petrolero. Este dato es significativo porque, hace un año, la misma solicitud fue respaldada solamente por el 38% de los socios. Además, uno de los argumentos que se escucharon a favor de esta medida tuvo como protagonista a Trump, pues se dijo que este “actúa en contra de los intereses de Wall Street y de los más grandes inversionistas del mundo”.

 

Lo que es claro es que, con su política de renuncia al liderazgo mundial, no sólo en materia climática, y con sus tendencias aislacionistas, Donald Trump está ratificando que va en contra de su lema de campaña, pues ahora debería decir: “Hagamos a nuestro país más pequeño y a China más grande”. En solamente 31 minutos defendió sus argumentos para abandonar el acuerdo de París: este era, según él, un mal acuerdo para Estados Unidos, por lo que el mundo entero se alegró de que Obama lo firmara; mientras China e India siguen acrecentando sus emisiones de gases, Estados Unidos tiene que reducirlas, afirmó Trump. Lo que nadie tiene claro es si el Presidente cree en el cambio climático o no, pues todas sus explicaciones se fundamentaron en aspectos económicos, no científicos. Ninguno de sus asesores, colaboradores o voceros pudieron dar respuesta a esta pregunta. El mismo Trump ha expuesto, a lo largo de los años, opiniones cambiantes. Con uno de sus más célebres mensajes en torno a este grave problema mundial terminamos estas reflexiones:

“Los casquetes polares están más grandes que nunca, la población de osos blancos nunca ha sido más numerosa. ¿Dónde diablos está el calentamiento global?” Donald Trump, Octubre 2014.

 

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  • 01/Agosto/2017
Los intereses económicos de las empresas estadounidenses y el Convenio de París (1ª parte)

Por Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

Por regla general, mucha gente piensa que los intereses económicos de las empresas, sobre todo de las más grandes, chocan contra las políticas medioambientales que buscan revertir o amortiguar los alcances del cambio climático. Sin embargo, la salida de los Estados Unidos del Convenio de París, anunciada el 1° de Junio por Donald Trump, ha encontrado una fuerte oposición en muchas de esas empresas. Esto se debe a varios factores que ahora comenzaremos a analizar.

Ya desde antes de que se anunciase la decisión de Trump, firmas como Microsoft, Facebook, Levi Strauss, Morgan Stanley, Mars, Unilever, Intel, Tiffany y Apple habían publicado desplegados en periódicos, apelando a Trump a no abandonar el acuerdo climático. En total, más de 600 empresas habían solicitado públicamente al Presidente estadounidense no mover nada del Convenio de París. Su argumento: el calentamiento global genera riesgos para la creación de empleos, y la permanencia en el acuerdo de París traerá beneficios para los Estados Unidos. Por supuesto que esto no lo sabe Trump. Empresas como Coca-Cola, Monsanto, Google, General Electric y petroleras como ExxonMobil, ConocoPhillips y Chevron también se muestran no solamente partidarias de mantener los acuerdos de París, sino que ya están dando pasos concretos para orientarse por directrices más responsables con el medio ambiente.

Elon Musk, fundador de Tesla y miembro de diversos gremios asesores en materia económica en el gobierno de Trump, anunció que, en caso de que el Presidente tomase la decisión de abandonar el acuerdo de París, renunciaría a estos cargos. Y efectivamente, no tardó ni cuatro horas, después del anuncio de la salida de Estados Unidos, en renunciar. Afirmó que dicha decisión afecta a Estados Unidos y al mundo entero. Otro que renunció a los mismos cargos por la misma razón fue Bob Iger, jefe de Disney. Y un gran grupo de empresas, bajo la dirección del ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, ha anunciado a la ONU que, a pesar de la decisión del gobierno de Trump, seguirá apoyando los acuerdos de París.

Lloyd Blankfein, jefe de Goldman Sachs, afirmó ayer que la decisión de Trump es un retroceso para las políticas ambientales y para la posición de liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Y que conste que este enorme banco ha sido uno de los que más se han beneficiado de la presidencia de Trump.

Sin embargo, lo anterior no debe hacernos creer que los jefes y dueños de semejantes empresas sean todos unos convencidos “ecófilos”, amantes de la naturaleza. Es cierto que algunos lo son, pero tampoco hay que olvidar que la generación de energías renovables y “limpias” ya genera empleos para alrededor de 475 000 personas, según el Departamento de Energía de los EEUU, mientras que la generación de energía a partir del carbón, del gas y del petróleo representa 187 000 puestos de trabajo. Esto quiere decir que dichas energías no tradicionales ya son una fuente nada despreciable de ganancias. Por supuesto que Trump ignora esto, como casi todo.

Sin embargo, las empresas petroleras, gaseras y del carbón tienen una fuerte actividad de cabildeo: se calcula, según el Center for Responsive Politics, que en los últimos cinco años, este sector de la economía ha apoyado a 22 Senadores republicanos en sus campañas políticas, lo que representa unos diez millones de dólares en total. Nada raro, entonces, que estos apoyen la decisión del Presidente con vehemencia.

Un dato importante que vale la pena recalcar es que, como ya anotamos arriba, hay empresas petroleras que se han pronunciado por mantener a Estados Unidos en el Acuerdo de París, e incluso el Secretario de Estado, Rex Tillerson, ex jefe de Exxon, es abierto partidario de dicho acuerdo. Darren Woods, jefe actual de esa empresa, ha dicho que el mantenerse en el Acuerdo de París permitirá a la industria estadounidense desarrollar fuentes de energía con menos emisiones a la atmósfera, lo cual beneficia a todos; para lograr esto, Exxon ha invertido hasta siete mil millones de dólares.

En la siguiente colaboración seguiremos analizando otras razones de las grandes empresas estadounidenses para repudiar la decisión de Donald Trump, quien al parecer se guía, como siempre, por la ignorancia, la estulticia y la fanfarronería. ¡Vaya que es un problema tener como jefe de la Casa Blanca a un niño de 7 años!

 

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  • 01/Agosto/2017
La reunión del G-20 en Hamburgo: el club de los poderosos

Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

Hace unos días, el 7 y 8 de Julio, tuvo lugar en Hamburgo (Alemania), la reunión cumbre del llamado “G-20”, “Grupo de los veinte”. Veremos ahora qué este grupo y cuáles fueron los acuerdos a los que llegó este gremio.

Al “Grupo de los veinte” pertenecen algunas de las naciones económicamente más poderosas del planeta. Esto es: los criterios para estar allí no son, por ejemplo, si el país en cuestión es o no una democracia o una dictadura, sino que lo que decide su inclusión es, aparentemente, su fuerza económica. De todas maneras, la reunión del grupo en Hamburgo, en Julio de este año, no es solamente para tocar temas económicos, sino que todo trasciende hacia la política. ¿Y cuáles son estas naciones? Son: Estados Unidos de América, China, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, India, Brasil, Italia, Canadá, Corea del Sur, Rusia, Australia, México, Indonesia, Turquía, Arabia Saudita, Argentina y Sudáfrica. ¿G-20? ¿Entonces, por qué son 19? Pues porque el miembro número 20 es la Unión Europea, representada por su Comisión. Sin embargo, hay otros invitados a la reunión: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Comercio y la ONU. Además, en Hamburgo hubo otros convidados pero sin derecho a voz ni voto, como algunos países de África. Y para hacer más enredado el asunto: España es invitado permanente, por lo cual la reunión del G-20 debería ser “del G-35”, aproximadamente.

La elección de la ciudad de Hamburgo como sede de la reunión de este año tiene que ver con una fina señal del gobierno de Angela Merkel a Donald Trump y a los “aislacionistas” (aunque no creo que hayan entendido tal sutileza): esa ciudad portuaria, entendida como una “puerta al mundo”, se caracteriza por su apertura y por el respeto a todos. Además, Hamburgo tiene la capacidad logística y de infraestructura como para poder recibir a tantas delegaciones (unas 20 000 personas) y a unos 4 000 periodistas de todo el mundo. Alemania es quien tiene en este momento la presidencia del G-20.

Hagamos algunas consideraciones: estrictamente hablando, para pertenecer al G-20 lo más importante es haber estado allí desde el principio, en 1999. Los cambios en el rendimiento económico no influyen para nada. Veamos algunos ejemplos: en 2016, España, Suiza y los Países Bajos (que no son miembros del grupo) tuvieron un PIB más alto que Arabia Saudita, Argentina y Sudáfrica (que sí son parte del G-20). Pero es muy difícil que algún país sea echado fuera y que algún otro sea aceptado. El club ya está formado y ya nadie entra ni sale.

¿Qué temas se tocaron en la reunión de Hamburgo? Hay tres objetivos fundamentales: asegurar la estabilidad, mejorar las perspectivas a futuro y asumir responsabilidades. De ahí la importancia de los proyectos de protección climática, que deberán ser apoyados, así como fortalecer el Acuerdo de París y reducir las subvenciones para combustibles fósiles (en estos días, el gobierno de Francia anunció que la meta es que para el año 2040 ya no haya en ese país automóviles de gasolina). Se busca también fortalecer el comercio libre, pues es peligrosísimo que los avances que ha logrado la globalización se pierdan en aras del aislacionismo y el proteccionismo, productos generalmente de la ignorancia y la estulticia. Otra meta importante del G-20 es la búsqueda efectiva de mayor igualdad entre mujeres y hombres (no sé qué haya opinado Arabia Saudí al respecto). “Asumir responsabilidades” tiene también que ver con uno de los problemas más graves de nuestros días: la migración forzada, que solamente podrá ser resuelto por medio de la cooperación internacional, la generosidad y el respeto a la dignidad de la persona humana.

Si revisamos la historia de estos encuentros del G-20, nos daremos cuenta que los resultados casi nunca son impresionantes. Este tipo de cumbres son de carácter informal (no, como por ejemplo, una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU), por lo que en las declaraciones aparecen expresiones no muy contundentes: “estamos de acuerdo en…”, “se buscará…”, “mostramos unidad en…”. Además, como no hay un gremio o un órgano que vigile si las resoluciones se convierten en realidad, cada país ve cómo hace para seguir (o no) los acuerdos. De todas formas, no se trata siempre de un circo inútil, pues en épocas de graves dificultades, como cuando la crisis financiera de 2007-2009, el G-20 logró echar a andar varias medidas muy importantes para controlar a los bancos; además, es un foro de contacto de primer orden para los participantes.

Una crítica que se le hace con frecuencia a este club de poderosos es que la cuestión política (régimen interno de los participantes) no juega absolutamente ningún papel. Así, por ejemplo, en la reunión de 2014, Australia y otros países occidentales quisieron excluir a Rusia, debido a la reciente e ilegal anexión de Crimea, pero los países “BRICS” se opusieron terminantemente (los “compañeros” de Rusia en ese grupo: Brasil, India, China y Sudáfrica). Así que la democracia y el respeto a los derechos humanos no son importantes para pertenecer al club, sino que se cumplan meros criterios económicos, y eso ni siquiera de manera estricta, como ya vimos. El que estuvo al principio invitado al club, allí sigue, aunque llegase a quebrar. Por eso, muchos críticos no ven una legitimidad en algunos de los participantes. Algunos países son abiertamente dictaduras, como China o Arabia Saudí; otros participantes no son precisamente amigos de la democracia ni del respeto a los derechos humanos, como Tayyip Erdogan (Turquía), Vladimir Putin (Rusia) o Donald Trump (USA).

Lo que vimos en esta cumbre es lo que hemos estado observando últimamente: una confrontación entre los partidarios de la cooperación, del comercio libre y de la democracia (con todos sus problemas y errores) y aquellos (algo debilitados, ciertamente) que buscan aislarse y combatir la globalización de los mercados y de las responsabilidades. Aunque se pueda quedar solo, Trump es de todas maneras el presidente de un país sumamente poderoso, así que ahora tuvimos una segunda versión, corregida y aumentada, de su desastrosa primera visita a Europa, hace un par de meses. Recordemos que él no aprende y tampoco quiere aprender.

Conclusiones: El mundo de las democracias occidentales ya no se deja sorprender por Trump (al contrario de la prensa y de la opinión pública en México). Prueba de ello es que lo dejaron solo, no solamente en los acuerdos, sino en el sentido estricto de la palabra: abundan las fotografías en las que se le ve solo, mientras los demás conversan en grupos o en parejas. Nadie quiere tener algo que ver con él.

¿A qué acuerdos llegó el G-20? Nada espectacular, pero sí muy vago: hicieron todos (menos Trump) un credo alabando al comercio libre; declararon (menos Trump y, ya de regreso a su casa, Erdogan) que están de acuerdo con seguir el Acuerdo de París; dijeron que, de alguna manera, apoyarán económicamente a África; aseguraron que colaborarán para ayudar a los migrantes y para combatir las causas de la migración forzada. 

¿Era en verdad necesario gastar tanto dinero en una cumbre tan suntuosa, ensombrecida por el salvajismo de los manifestantes “Anti G-20”, que hicieron aparecer como unos inocentes e inofensivos parvulitos a los miembros más radicales de la CNTE? ¿No hubiese bastado, para llegar a acuerdos tan modestos, haber realizado algunas conferencias telefónicas? ¿Cómo hablar de derechos humanos con China y Arabia Saudita? No es ningún honor dejarse fotografiar con líderes de tan baja autoridad moral como los dirigentes de Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudita o China. 

¿Se merecía algo así la sufrida ciudad de Hamburgo, que quedó destrozada por los disturbios? Yo propongo que, si se vuelve a llevar a cabo tan elefantástica cumbre, sea en el desierto de Kalahari, en lo más profundo de la Siberia (como en Yakutsk), en la isla de Santa Elena (a mitad del Atlántico) o en un crucero (un portaaviones estadounidense no sería muy conveniente, por aquello de los espías chinos o rusos). Así no llegarían los hooligans y los terroristas anarquistas tan fácilmente a perturbar la vida de los líderes mundiales en sus sesudas reuniones. Mientras tanto, los representantes de México en el G-20 (el Presidente Peña y acompañantes), después de dos agotadores días en el primer mundo, ya están de vuelta a la pesadilla de la vida cotidiana en su país. 

 

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