• 27/Noviembre/2017
La Estrategia tiene que ser flexible y por lo tanto también su Ejecución

Por Dr. José Alfredo Miranda López

Al finalizar este año y pensar en 2018, siempre es conveniente hablar de estrategia y ejecución.

“Los planes no son más que buenas intenciones, mientras no se convierten en trabajo concreto y real” decía Peter Drucker. Para dar el salto de la estrategia a la ejecución, se debe armonizar esa gran visión con el día a día, manteniéndose enfocado.

Llevar a cabo la ejecución de una estrategia requiere virtudes como la diligencia, la disciplina y la consistencia¸ sin embargo enfrentando a esta nueva  era donde la incertidumbre, la volatilidad, el incremento de la complejidad y el impacto de la tecnología rigen el comportamiento de los negocios, hace falta una enorme capacidad de agilidad, flexibilidad y la adaptación consecuente.

Pensar que la estrategia es algo rígido e inamovible, no funciona para el siglo que vivimos y el entorno que enfrentamos, especialmente en los momentos que vive México. Algunas trampas frecuentes que enfrentan las organizaciones y que hay que evitar para mantener esta dinámica flexible son:

1.Perder el escenario y la trama. El exceso de complejidad, en búsqueda de la perfección nos hace perder de vista el escenario general perdiéndonos en el frenesí de los detalles. La ejecución se deben concentrar en los aspectos centrales de los retos y las actividades críticas que los resuelven. Paul Michaels, quien fue presidente de MARS   decía que el “trabajo estratégico de un líder de segmento es manejar del crecimiento de esa categoría específica y en eso debe estar pensando todo el tiempo”.

2.Obsesión por las métricas. Lo que se puede medir se puede gestionar mejor. El pensamiento sistémico es el complemento. Con frecuencia perseguir un objetivo implica una serie de acciones, que con frecuencia parecerían no estar relacionadas. Así sucede en la industria farmacéutica si se quieren encontrar nuevas medicinas, no se enfoca uno en decir “Vamos a encontrar 5 nuevos fármacos”, sino se dedica a explorar nuevas áreas de la química y la biología para lograrlo. Tampoco se trata sólo de indicadores, la cultura de la empresa es fundamental para lograr la ejecución.

3.Miopía en la planeación. El cumplimiento de los planes sin duda es una medida lógica para lograr la ejecución, pero excesiva rigidez se convierte en una camisa de fuerza como les pasó a los países del Este Europeo con la planeación central gubernamental.

4.Pérdida de oportunidades de aprendizaje. La ejecución requiere esfuerzos adicionales que no siempre vienen de la mano del éxito, hay errores. La ventaja es poder aprender del proceso que acompaña la ejecución. Eso le pasó a YouTube en 2005 cuando empezó como un sitio para citas con video. El sitio no generó la tracción suficiente y los fundadores decidieron que una nueva versión para compartir videos en línea, diferente a su plataforma original, tenía mejores posibilidades, después del fracaso de la citas con video.

5.Tiranía de las metas inmediatas o intermedias. Perder la visión de largo plazo, al descomponer la estrategia en métricas parciales lleva las más de las veces al fracaso en la ejecución. Así le pasó a Hoover  con su promoción de los vuelos gratis en Inglaterra. Para liberar espacio en sus almacenes, ofrecieron boleto de avión gratis si comprabas más de 100 libras esterlinas de sus productos. El equipo de marketing americano copió la medida, ofreciendo lo mismo y la estrategia fue “tan exitosa” que la empresa no pudo ni surtir los pedidos de aspiradoras ni afrontar el costo de tantos vuelos. Los clientes los demandaron y tuvieron que pagar 48 millones de libras y al final vender la subsidiaria inglesa.

6.Falta de pensamiento sistémico. Perder de vista el bosque por unos arbolitos al partir en módulos la ejecución entre los diferentes departamentos de la empresa. La optimización de las partes no siempre implica la optimización del todo. La política de la administración de los parques nacionales en Estados Unidos era extinguir todos los incendios forestales. Increíblemente eso llevó a un incremento en los mismos. ¿Por qué? Muchos de los pequeños incendios se auto-extinguen y esos fuegos crean barreras naturales e impiden fuegos mayores. En 1972 se cambió la política para sólo combatir los incendios provocados por el hombre. Así pasa en los negocios. Por eso es indispensable una visión holística para lograr una ejecución estratégica.

7.La ejecución es una cosa aparte. La ejecución y la estrategia no son disciplinas separables, si bien son distintas y tienen su propio carácter y responden tanto a los movimientos en el entorno como al tipo y etapa en que se encuentra cada negocio. Un ejemplo de la vida real es el diseño y planeación de un automóvil versus la manufactura del mismo. Poner en el mismo equipo a un diseñador-planeador y a un miembro del equipo de producción, lograr mucho mejores resultados y baja la complejidad.

8.La tiranía de lo práctico. El paradigma común es que un plan tiene que ser simple, práctico, concreto, familiar e inamovible. Sí, la ejecución es praxis, pero para poder lidiar con la Era VICALH y los cambios resultantes, no puede ser tan familiar. Polaroid, el pionero de la fotografía digital, trató esa nueva tecnología disruptiva bajo el mismo modelo de negocio, buscando grandes márgenes en la impresión, pensado que la gente forzosamente querría imprimir las imágenes, añadiendo película e impresión a su cámara, en lugar de hacer una sin película. El entonces Director de Polaroid, DiCamillo resume así el fracaso: “el motor financiero de la empresa era la película y nuestras creencias nos impidieron ver la realidad”.

Por eso la ejecución debe ser variada, sutil, pensada y diversa pero siempre interconectada y entretejida con la estrategia para lograr los resultados, afrontando los cambios y retos que se van presentando. 

¡Sí, su ejecución ágil y flexible, necesita estrategia flexible! 

 

1En el IESDE hemos definido a esta nueva época como la Era VICALH (Volátil, incierta, compleja, ambigua, líquida e hiperconectada.

2http://www.mars.com/global/brands/chocolate es el fabricante global de alimentos con más de 300,000 MDD de ventas. Tiene presencia en México. 

3https://www.hoover.com/

 

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  • 22/Noviembre/2017
El turismo y la sostenibilidad o sustentabilidad.

Por Por Víctor Manuel Barceló R.

Acudí a un evento multitudinario en la ciudad de Puebla, México, que tiene por objeto fundamental propagar avances en las ciencias y las artes, con miras a formular y mostrar ejemplos palpables de tecnologías útiles al cambio social, mismas que capturan a la audiencia, tanto por su sencillez de presentación como por los aspectos que tocan e influyen en diversos campos del saber y la acción humanos: La Ciudad de las Ideas. 

De entre los temas, todos atrayentes por cierto y con diálogos de alto impacto e interés social –causó sensación, por ejemplo, la presencia de Noam Chomsky por sus puntuales apreciaciones acerca de los diversos temas que maneja magistralmente y a los que ya me he referido en otras ocasiones- me interesé por el que planteó el Secretario de Turismo del gobierno mexicano, quien expresó cifras del crecimiento turístico y abogó por avanzar hacia un turismo sustentable, poniendo los ejemplos en constate incremento, que el corto tiempo de participación le permitieron.   

Tengo muchos años de interés en el tema, nacido desde mi tesis de grado en economía, en que aún la sustentabilidad o sostenibilidad no tenían manejo, pero bajo la conducción del Maestro Alonso Aguilar Monteverde, toqué temas sensibles y urgentes para el desarrollo con bienestar de las poblaciones en que se desarrolla la presencia de visitantes, nacionales o extranjeros, a quienes hay que atender con buenos servicios, alimentación sana y adecuada, confort habitacional y buenos paseos guiados, siempre en un ambiente de seguridad personal y social. 

Pero las actividades económicas altamente remunerativas –como el turismo- son hoy objeto de control y acaparamiento de la producción o servicios, por parte de los grandes capitales, quienes programan sus actividades en una clara ruta financiero-mercantil, con la porción más pequeña del gasto encausada a remunerar a sus obreros y empleados, quienes en la Región Latinoamericana y Caribeña –con contadas excepciones- apenas perciben salarios para no morir de hambre, si bien pueden ser de los más altos generados por las “propinas” recibidas de los viajantes, complacidos por la  calidez y calidad de los servicios recibidos, o como secuencia de participar con su tierra y mano de obra en la preparación de muchos de los insumos necesarios para que la atención sea adecuada y fructífera a los viajantes. 

Los trabajadores en la Región escasamente reciben educación para sus hijos y para ellos; cuando ésta cubre en los niveles primarios a casi todos los niños, la educación impartida adolece de múltiples fallas y escasez de recursos, aunque demagógicamente se asegure que esta es de calidad, como si de un mueble se tratara, cuando la educación debiera connotarse como de excelencia.  

La escasez de recursos puede deberse a la corrupción imperante, la cual apenas deja llegar una porción de ellos, destinados –etiquetados se afirma- para solventar requerimientos en las distintas áreas de atención relevantes en educación como: el acceso, la equidad de género o el logro académico.  También es de considerarse la política impositiva, porque el estado de que se trate, aplica medidas impositivas para servir a los intereses de esos capitales –en su mayoría de origen transnacional- quienes regresan sus utilidades al origen o las usan para nuevas incursiones financieras, en otras regiones y países en que la mano de obra sea buena y barata. Algo similar ocurre con la salud, pero será motivo de otro trabajo. Ver: http://www.redalyc.org/pdf/155/15525013005.pdf

El turismo, bien llevado por la autoridad y no puesto a merced de las leyes del mercado, puede cooperar a la mejora considerable en las condiciones de vida de quienes participan en sus actividades, directas e indirectas. Las primeras requieren capacitaciones e incluso especializaciones para ofrecer a los turistas de cualquier origen servicios de primera clase. Si de extranjeros se trata y además parlantes de otros idiomas, es conveniente el manejo adecuado cuando menos del inglés, y frases elementales del idioma en cuestión, así como conocimiento de sus costumbres de vida.

Mucho puede afirmarse respecto a la recepción y atención durante el período de estancia y los servicios de traslado y demás, pero ese tema, si bien tiene que ver con la sustentabilidad, es más bien consecuencia de lo que se logre en tal terreno y de mecanismos educativos que implanten organización adecuada, limpieza impecable y almacenamiento de residuos para su reciclaje integral, así como puntualidad en lo que se dice y hace.

Lo anterior se realiza en un alto porcentaje, cuando se busca conservar clientes, logrando que queden invitados a regresar. Tal vez el aspecto no desarrollado en lo general sea el del reciclaje integral, que ya corresponde a acciones indirectas, ya que éste requiere de especialización y ser llevado a cabo por empresas vinculadas pero no dependientes de quienes prestan los servicios.

Empero, una buena parte de los insumos para la buena atención al visitante, como acciones indirectas, pueden y deben ser producto de tareas colaterales, que den al entorno de las zonas turísticas, la posibilidad de ofertar de manera negociada, productos del campo –hortalizas, verduras, carnes- cuidando del ecosistema, para lo que tienen que ser superadas estrategias pasadas que cambiaban drásticamente la “vocación de la tierra” –bosques destruidos para trocarles por pastizales- y otras barbaridades como la explotación minera a cielo abierto sin respeto al hábitat, que tanto daño viene haciendo a pobladores originarios.

Es muy preocupante que en aras de mayores inversiones, se permita que esos territorios sean asolados por compañías extranjeras, que no se conforman con llevarse la riqueza del subsuelo, sino que desatienden a sus consecuencias en el ambiente y dejan que sus residuos contaminen, arrimando destrozos y desolación, a las pocas tierras de cultivo con que cuentan tales pueblos y comunidades.                  

Los empeños multilaterales por hacer del turismo una actividad sustentable han llevado a realizar múltiples estudios que apoyan los acuerdos en la Organización Mundial de Turismo (2003-OMT). La OMT, que integra el sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), defiende e impulsa la práctica del Código Ético Mundial para el Turismo, buscando  extender la contribución socioeconómica del sector, atenuando sus posibles impactos negativos. Está comprometida a impulsar el turismo como instrumento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), guiados a reducir pobreza y fomentar desarrollo sostenible en el mundo. Ver: http://www2.unwto.org/es/content/acerca-de-la-omt

Producto de tales tareas colaborativas son los siete puntos allí concretados como objetivos fundamentales del Turismo Sustentable. Tales son:

1. Fin de la pobreza en todas sus formas y en todas partes. Las actividades turísticas representan 9% del PIB planetario, ocupando el 12.5% de la fuerza de trabajo. Su importancia crece para países que dedican mayor esfuerzo y allí esta actividad es igual al 70% de su economía. La OMT afirma que “El turismo es uno de los pilares más fuertes de comercio y de prosperidad mundial. La reducción de la pobreza es de los mayores desafíos globales.”

2. Finalizar con el hambre, lograr seguridad alimentaria y mejor nutrición así como fomentar la agricultura sostenible. La industria del turismo está creando más fuentes de alimentos a nivel local y sostenible, aumentando la producción local de alimentos con metodologías de punta -agricultura hidropónica, prácticas pesqueras sostenibles y nuevas alianzas con agricultores locales-. Sobrantes de alimentos se utilizan para programas de alimentación popular y convertir los deshechos en abono y energía.

3. Asegurar vida sana y promover bienestar para todos, a todas las edades.

Tanto resorts turísticos como destinos demandan ambientes que beneficien la salud como atractivo. Por otra parte, el turismo promueve en algunos sitios prácticas de vida saludables, (deporte, control del estrés y seguridad). En comunidades turísticas localizadas, el turismo provee recursos para centros de salud, hospitales y otros servicios de atención médica.

4. Garantizar educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos. La industria turística puede ser importante aliado para mejorar la educación.

5. Lograr igualdad de género y recuperar el poder de mujeres y niñas. Ellas representan mayoría de la fuerza laboral del turismo.

6. Asegurar disponibilidad, gestión sostenible y depuración de agua para todos. Desarrollado de forma sostenible el turismo, trae mejoras en gestión del agua y su depuración a una localidad. Otros negocios tal vez no, pero el turismo tiene el incentivo de proporcionar agua potable y depurada, para atraer visitantes y animarlos a volver.

7. Asegurar acceso a energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos. La industria tiene motivación intrínseca para utilizar energías renovables y proporcionar energía fiable a usuarios. Consecuencia de no hacerlo será afectar seriamente la industria.

Continúa afirmando la OMT que muy a pesar de los tiempos turbulentos para la economía planetaria, estos hechos básicos son poco probables al cambio. El foco es el potencial del turismo para la creación de riqueza en las personas más necesitadas sigue siendo una tarea y oportunidad inmensa.

Habría que hacer cambios hacia una economía planificada estratégicamente –diríamos- a fin de que la actividad turística beneficie a los inversores, pero con la condicionante de aportar inversiones y apoyos para producir todo lo susceptible y de buena calidad, que permita a los pobladores empoderarse de los beneficios de sus actividades –no solo el salario raquítico ofertado-

sino las producciones pertinentes, de acuerdo a la vocación, usos y costumbres de los pobladores. (Continuará) 

Ver: http://www.entornoturistico.com/la-sustentabilidad-del-turismo-omt/Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.                

 

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  • 11/Noviembre/2017
La moral de pago en los negocios

Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

De todos es bien sabido que la confianza es uno de los pilares más importantes para el desarrollo de la economía: confianza en las condiciones jurídicas de un país, en la libertad para emprender negocios, en la solvencia de clientes y proveedores, en la seguridad pública, etc. Uno de estos elementos tiene que ver con la llamada “moral de pago”, es decir, con el hecho de que proveedores, clientes, socios, etc. mantengan su palabra en lo que toca a sus responsabilidades de pagar a tiempo y en forma. Si un cliente se tarda más de lo esperado en pagar, puede acarrear para la empresa una serie bastante desagradable de consecuencias, pues un retraso en los pagos significa, bajo ciertas circunstancias, el inicio de una espiral descendente por la cadena de pagos que de pronto se ve comprometida. Esto lo vemos por ejemplo en Veracruz, en donde los gobiernos de Fidel Herrera y de su pupilo Javier Duarte, con su peculiar forma de hacer negocios y de no cumplir con los pagos que debían hacer, provocaron la ruina de numerosos empresarios, grandes, medianos y pequeños, pues a la falta de pagos por parte del gobierno para liquidar bienes o servicios ya vendidos o prestados siguió una incapacidad para pagar créditos, sueldos y salarios, proveedores, etc., y significó también el despido para muchos trabajadores.

En México no conozco si existe un estudio realizado por investigadores o empresas mexicanas que arroje resultados respecto a la cuestión de si los actores de la vida económica pagan cuando dicen que van a pagar. Es decir, la pregunta no es si pagan pronto o si tardan mucho en hacerlo, sino si pagan cuando dijeron que lo harían. El diario alemán “Frankfurter Allgemeine Zeitung” acaba de publicar el 4 de Agosto un estudio sobre la moral de pago en diversos países, llevado a cabo por la empresa “Bisnode”, cuyos resultados expondremos a continuación.

En el año 2016, los daneses y los alemanes fueron los actores económicos más confiables en sus pagos: mientras el 87% de las empresas danesas liquidaron sus deudas con otros actores casi puntualmente, el 82% de las alemanas hicieron lo propio. Un poco más lejos está el tercer lugar: Hungría, con un promedio del 55%, mientras que el último lugar lo ocupa Rumania con un terrible 18%. Portugal (20%), Bulgaria (24%) y Finlandia (27%) no pueden enorgullecerse mucho. De todas maneras, parece que la moral de pago en Europa ha mejorado un poco en los últimos años, lo que quizá pueda deberse a la paulatina recuperación de la economía del continente. El promedio europeo de pago puntual en el 2016 fue del 39%; un año antes había sido del 38%. Algo es algo.

Fuera de Europa las cosas están bastante negras y las diferencias son muy grandes, siguiendo el estudio de Bisnode. Sorpresivamente y en contra de lo que muchos podrían creer, entre los países en donde los actores económicos más puntualmente pagan está México (55%), sólo debajo de Taiwán (72%); en la cola están Tailandia (22%) y las Filipinas, con un vergonzoso 12%.

Según este estudio, la puntualidad en el pago depende aparentemente, entre otros factores, del tamaño de la empresa. Así, en Alemania, los pagadores más cumplidos son las pequeñas empresas, pues alrededor de tres cuartas partes de ellas pagan puntualmente; poco más de la mitad de las medianas lo hacen y alrededor de 43% de las grandes.

Si buscamos por sectores, según el mismo estudio, los pagadores más puntuales son aquellos de las finanzas, seguidos por las empresas de la construcción. Los peores: los transportistas y la industria manufacturera. Un elemento negativo es la petición de muchas empresas grandes, especialmente las transnacionales, para que sus proveedores acepten pagos a mayor plazo, lo que coloca a estos en una difícil situación: si no aceptan, dejan ir de las manos un buen negocio, pero si acceden, pueden tener dificultades para pagar a su vez a otros proveedores, iniciándose así una especie de reacción en cadena. Se han detectado incluso muchos casos en los que las grandes empresas, aparentemente sin una razón de peso (problemas financieros, malos procesos administrativos internos, deudas de otras empresas), retrasan considerablemente sus pagos. 

En este estudio se consideraron transacciones entre empresas en su mayoría privadas. La base para esta investigación está en el registro de alrededor de cinco mil millones de transacciones comerciales anuales, por lo que la base de datos que ha logrado reunir esta empresa es bastante considerable, tomando en cuenta que lo vienen haciendo desde hace casi 30 años.

En lo que atañe a empresas gubernamentales, pueden existir otras condiciones que provoquen el retraso en el pago, por ejemplo la corrupción estructural, la burocracia entorpecedora o la falta de competencia por parte de otros oferentes. Son ilustrativos los casos de Rusia o de India en la industria del desarrollo y construcción de armamento, en donde la falta de eficiencia, la corrupción galopante y la complicidad de empresarios privados con el aparato burocrático encarecen y retrasan los proyectos de una manera impresionante. La falta de moral de pago no solamente golpea a los pequeños empresarios, sino también a los grandes, provocando un conjunto de daños colaterales a veces difíciles de cuantificar.

Por último, diremos que, si bien este estudio deja ver a México con una moral de pago no muy mala, 55% no es precisamente para enorgullecerse, pues eso significa que el 45% se atrasa en pagar. La distancia frente a Dinamarca es considerable, por lo que aún falta mucho por hacer. De todas maneras, aunque desconozco la metodología precisa de este estudio, es una noticia relativamente buena que México se cuente entre los países cuyos actores económicos tratan de pagar sus obligaciones frente a los otros con cierta puntualidad. Como decíamos al inicio de esta contribución, la confianza es un elemento esencial en la vida económica de cualquier país.

 

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  • 08/Noviembre/2017
5 Habilidades cruciales para la nueva economía.



El internet de las cosas, los avances en la IA, revolución industrial 4.0

Las empresas invertirán $5 trillones en los  próximo 5 años.

 

1.Innovative & Adaptive Thinking 

Capacidad de pensamiento innovador y con capacidad rápida y flexible de adaptarse a las nuevas situaciones.

 

2.Virtual Collaboration & Social Intelligence 

Aprender a colaborar de manera virtual para mantener la capacidad de conectarse con sus colaboradores o sus colegas en todo el mundo desarrollando una inteligencia social que comprenda la multiculturalidad.

 

3.Ability To Work Across Disciplines / transdisciplinariedad. 

Es ya lejano el día en que la famosa clínica Mayo, Rochester y la Clínica de Cleveland empezaron a producir muchos mejores resultados en el cuidado médico al usar equipos multidisciplinarios. Pero ahora ésta exigencia se traslada a todas las áreas del conocimiento y el trabajo, y desarrollar esa capacidad se vuelve crítico.

 

4.Literacy In Different Types Of Media 

Alfabetizarse en los diferentes tipos de medios al alcance. Las tecnologías de información y comunicación están cambiando todos los días. Hay novedades… casi a diario, algunas prosperan otras no, pero se concierte una necesidad el actualizarse y comprender.

 

5.Computational Thinking & Analytics 

Finalmente la capacidad de aprendizaje suficiente para aprender a usar el análisis de datos que se producen hoy en el mundo, que están ahí y no los usamos, esos que llamamos Big Data y Small Data. 

 

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  • 04/Octubre/2017
Juntitis: Un virus maligno infecta las empresas

Por Dr. José Alfredo Miranda

Muchos se preguntan, dada su experiencia negativa en las empresas de todo tipo y tamaño ¿cómo se puede detener la locura provocada por el número excesivo de reuniones improductivas que además, crean un clima pesado y hasta negativo?

Los datos más recientes son demoledores: los ejecutivos invierten en promedio, 23 horas a la semana, si no es que más, cuando en los años sesenta el promedio no superaba las 10 horas a la semana. 

Pero lo que es peor, muchas de estas reuniones tienes defectos comunes: sus horarios son inapropiados o duran demasiado, no tienen propósito definido, se administran mal, no llegan a conclusiones útiles, asisten personas que no necesariamente deberían asistir o no asisten las personas indicadas y el colmo, las cinco cosas anteriores juntas.  Es común que quienes deberían asistir no lo hacen, porque están cansados de asistir y entonces mandan a su representante. 

 

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  • 09/Agosto/2017
Business efficiency and productivity (part II)

Por José Caballero

In this Criterion of the Month, we continue to explore the relationship between business efficiency and productivity, and the institutional framework. Evidence presented in our February 2017 Criterion showed that institutions consistently played a significant role in the efficiency and productivity of the private sector. At the time, we suggested that a competitiveness strategy focus on institutional stability and predictability was a fundamental driver of efficiency and productivity. Using the same stepwise regression tests we employed then, we now attempt to evaluate the role of the different components of the institutional framework.      

 

The first set of tests thus take the efficiency of business factor as the outcome and the components of the institutional framework as the input.

 

 

 

Table 1

 

 

 

In the first step of the test, we assess the role of those components by year from 2012 to 2016. We find that the country credit rating and the limited impact of bureaucracy on business activities are consistently significant. The next step of test (lagging inputs by a year), supports the importance of the credit rating indicator for business efficiency, while the bureaucratic impact loses some significance. In the second set of tests (see Table 2) we replace business efficiency with business productivity as the output variable.

 

 

 

Table 2

 

 

 

In this context, the importance of credit rating drops significantly and simultaneously that of the rule of law increases throughout the period of study. Lagging the input indicators by a year leads to similar results. Rule of law is the only input variable that is consistently significant for productivity.   

 

The lack of significance among the other components of institutional framework can be explained by considering that the country credit rating and the rule of law can absorb the significance of those components. This is because the efficiency of the government policy implementation and transparency, for example, could be encompassed by the credit rating and rule of law measures. We thus run an additional set of tests after dropping both indicators, credit rating and rule of law.       

 

In the case of business efficiency (see Table 3), the results highlight that the quality of the legal and regulatory system, and the limiting of bribery and corruption are its main drivers in both, the by-year and lagged tests.

 

 

 

Table 3

 

 

 

It is interesting to note that the transparency and the effectiveness of decisions indicators have no significance in both tests, although the government policies’ adaptability to changes in the economy is found to have been a driver of business efficiency in 2012 and 2013. For business productivity, the bribery and corruption indicator is of fundamental consequence (see Table 4).

 

 

 

Table 4

 

 

 

It is important to indicate, in addition, that transparency becomes significant during some of the years considered. Interestingly, in the 2013 test, the only year in which bribery and corruption is not significant, the latter is replaced by the government policies’ adaptability to changes in the economy, the limited impact of the bureaucratic structure on business activities, and by increasing the transparency of government policy-making processes.

 

These results support some of our initial propositions. In this regard, it is important to highlight the significance of the quality of the legal and regulatory system, the upholding of the Rule of Law and the credit rating indicator which are all conducive towards an institutional framework that is stable and predictable, not to mention effective in achieving its objectives.

 

Caballero J. | Agosto 2017 | IMD WORLD COMPETITIVENESS CENTER| Criterion of the Moon Publications. |Business efficiency and productivity (part II)|URL: https://http://www.imd.org/wcc/world-competitiveness-center-publications/2017-com-august/   

 

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  • 09/Agosto/2017
Business efficiency and productivity (part I)

Por Profesor Arturo Bris and José Caballero

The actions and policies of the government and their outcomes (e.g., infrastructure indicators) affect the efficiency and productivity of the private sector. In this Criterion of the Month, we assess some of the key indicators driving business efficiency and productivity.  

We use stepwise regressions to carry out two sets of tests to identify the competitiveness sub-factors that influence business efficiency and productivity. The first set of tests take the efficiency of business factor as the outcome and all sub-factors related to the government efficiency and infrastructure factors as the input. We ran these tests by year starting in 2012 up to 2016. That is to say, we take business efficiency 2014 as the outcome of all 2014 relevant sub-factors. The effect of our assumed inputs (e.g., policies), however, may be fully realized sometime after their implementation. For this reason, we lag the input indicators by one year in the second phase of the tests. For the 2016 business efficiency factor, for example, we take all input sub-factors from the previous year (i.e., 2015). The second set of tests, triangulates the results by substituting the business efficiency factor by the business productivity sub-factor and carry on the same two-steps (i.e., by year and one year lagged) analysis. 

 

Results from the first round of tests show that there is a set of sub-factors that throughout the period of study are statistically significant in their impact on business efficiency. These key drivers (or inputs) are fiscal policy, institutional framework, societal framework and education. Lagging the year of inputs leads to similar results with the exception that education becomes less significant (see Table 1). 

 

Table 1: business efficiency tests

 

In the second round of tests, which focus on business productivity, we find that the only sub-factor that is consistently significant throughout the 2012-2016 period is the institutional framework sub-factor. Lagging the input sub-factors for business productivity, only the institutional framework and the health and environment sub-factor are significant statistically throughout (see Table 2). These results indicate that "institutional competitiveness" plays an essential role in defining the efficiency and productivity of business. 

 

Table 2: business productivity tests

 

What does institutional competitiveness mean? A peruse of the institutional framework components highlights the fundamental role of stability and predictability in this context. We thus propose that the quality of the legal and regulatory system is a key driver of efficiency and productivity. Similarly, the level of the government policies' adaptability to changes in the economy is essential. We also propose that increasing the transparency of government policy-making and simultaneously limiting bribery and corruption drive business efficiency and productivity. We thus expect the Rule of Law and the country credit rating indicator, which evaluates the political, economic and financial risks that underline a particular country's credit quality, to be of high significance. 

 

 

The above propositions may seem self-evident to some observers but current political trends suggests that in some countries institutional competitiveness is somewhat in decline. It is thus necessary to revisit its fundamental role. We will tests the above propositions in a future Criterion of the Month. 

Bris A. and Caballero J. | marzo 2017 | IMD WORLD COMPETITIVENESS CENTER| Criterion of the Moon Publications. |URL: https://www.imd.org/wcc/world-competitiveness-center-publications/february-2017-criterion/

 

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  • 01/Agosto/2017
Los intereses económicos de las empresas estadounidenses y el Convenio de París (2ª parte)

Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

Como hemos visto en la entrega de hace una semana, muchas de las grandes empresas estadounidenses se han mostrado contrarias a la decisión del Presidente Donald Trump de retirarse del Acuerdo de París. Las razones no son solamente de naturaleza personal de los jefes o dueños, o debido a su conciencia ecológica, sino también porque las nuevas tecnologías de protección al medio ambiente son un buen negocio que además representan cada vez más puestos de trabajo.

Otra dificultad que puede originarse debido a esta salida de Estados Unidos es la que expresa Bob Dudley, jefe de la enorme empresa petrolera BP: ¿qué claridad habrá en las reglas del juego ahora que dicho país abandone el acuerdo? Esta claridad es esencial para empresas de la envergadura de BP, pues les permiten tener, sencillamente, seguridad en la planeación de sus actividades e inversiones.

Otras empresas, por ejemplo Disney, ya se han planteado claras metas en materia ecológica (si bien nadie pensaría que Disney contamine mucho haciendo caricaturas para niños): reducir hasta en un 50% sus emisiones de gases con efecto invernadero. Con ello busca lo que se llama “Corporate Social Responsability”, que se convierte en parte importante de la imagen de las empresas. Además, un temor que muchos externan es que, con el abandono del acuerdo climático, las empresas estadounidenses puedan ser objeto de represalias, pues estaríamos hablando de algo así como de un “dumping ecológico”, que entonces debería ser compensado con algún tipo de arancel. Esta medida se reforzaría incluso con las mismas actitudes de Trump, quien ha amenazado con tomar las mismas represalias ante otros países que él considera que siguen una conducta desleal con los Estados Unidos.

Muchos industriales y hombres de negocios ya se han dado cuenta de que la protección de las viejas formas de producir, con enormes cargas para el medio ambiente, ya es insostenible, por lo que un cambio de rumbo para privilegiar ahora a las nuevas tecnologías, más amigables con el medio ambiente, es también de mayor interés para los inversionistas. Hace unos días, por ejemplo, en la asamblea anual de Exxon Mobil, uno de los más importantes adversarios de Trump en asuntos de políticas del medio ambiente, el 62% de los accionistas votó por hacer una solicitud a la empresa para que, año con año, presente un estudio acerca de las consecuencias del cambio climático para los negocios de este gigante petrolero. Este dato es significativo porque, hace un año, la misma solicitud fue respaldada solamente por el 38% de los socios. Además, uno de los argumentos que se escucharon a favor de esta medida tuvo como protagonista a Trump, pues se dijo que este “actúa en contra de los intereses de Wall Street y de los más grandes inversionistas del mundo”.

 

Lo que es claro es que, con su política de renuncia al liderazgo mundial, no sólo en materia climática, y con sus tendencias aislacionistas, Donald Trump está ratificando que va en contra de su lema de campaña, pues ahora debería decir: “Hagamos a nuestro país más pequeño y a China más grande”. En solamente 31 minutos defendió sus argumentos para abandonar el acuerdo de París: este era, según él, un mal acuerdo para Estados Unidos, por lo que el mundo entero se alegró de que Obama lo firmara; mientras China e India siguen acrecentando sus emisiones de gases, Estados Unidos tiene que reducirlas, afirmó Trump. Lo que nadie tiene claro es si el Presidente cree en el cambio climático o no, pues todas sus explicaciones se fundamentaron en aspectos económicos, no científicos. Ninguno de sus asesores, colaboradores o voceros pudieron dar respuesta a esta pregunta. El mismo Trump ha expuesto, a lo largo de los años, opiniones cambiantes. Con uno de sus más célebres mensajes en torno a este grave problema mundial terminamos estas reflexiones:

“Los casquetes polares están más grandes que nunca, la población de osos blancos nunca ha sido más numerosa. ¿Dónde diablos está el calentamiento global?” Donald Trump, Octubre 2014.

 

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  • 01/Agosto/2017
Los intereses económicos de las empresas estadounidenses y el Convenio de París (1ª parte)

Por Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

Por regla general, mucha gente piensa que los intereses económicos de las empresas, sobre todo de las más grandes, chocan contra las políticas medioambientales que buscan revertir o amortiguar los alcances del cambio climático. Sin embargo, la salida de los Estados Unidos del Convenio de París, anunciada el 1° de Junio por Donald Trump, ha encontrado una fuerte oposición en muchas de esas empresas. Esto se debe a varios factores que ahora comenzaremos a analizar.

Ya desde antes de que se anunciase la decisión de Trump, firmas como Microsoft, Facebook, Levi Strauss, Morgan Stanley, Mars, Unilever, Intel, Tiffany y Apple habían publicado desplegados en periódicos, apelando a Trump a no abandonar el acuerdo climático. En total, más de 600 empresas habían solicitado públicamente al Presidente estadounidense no mover nada del Convenio de París. Su argumento: el calentamiento global genera riesgos para la creación de empleos, y la permanencia en el acuerdo de París traerá beneficios para los Estados Unidos. Por supuesto que esto no lo sabe Trump. Empresas como Coca-Cola, Monsanto, Google, General Electric y petroleras como ExxonMobil, ConocoPhillips y Chevron también se muestran no solamente partidarias de mantener los acuerdos de París, sino que ya están dando pasos concretos para orientarse por directrices más responsables con el medio ambiente.

Elon Musk, fundador de Tesla y miembro de diversos gremios asesores en materia económica en el gobierno de Trump, anunció que, en caso de que el Presidente tomase la decisión de abandonar el acuerdo de París, renunciaría a estos cargos. Y efectivamente, no tardó ni cuatro horas, después del anuncio de la salida de Estados Unidos, en renunciar. Afirmó que dicha decisión afecta a Estados Unidos y al mundo entero. Otro que renunció a los mismos cargos por la misma razón fue Bob Iger, jefe de Disney. Y un gran grupo de empresas, bajo la dirección del ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, ha anunciado a la ONU que, a pesar de la decisión del gobierno de Trump, seguirá apoyando los acuerdos de París.

Lloyd Blankfein, jefe de Goldman Sachs, afirmó ayer que la decisión de Trump es un retroceso para las políticas ambientales y para la posición de liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Y que conste que este enorme banco ha sido uno de los que más se han beneficiado de la presidencia de Trump.

Sin embargo, lo anterior no debe hacernos creer que los jefes y dueños de semejantes empresas sean todos unos convencidos “ecófilos”, amantes de la naturaleza. Es cierto que algunos lo son, pero tampoco hay que olvidar que la generación de energías renovables y “limpias” ya genera empleos para alrededor de 475 000 personas, según el Departamento de Energía de los EEUU, mientras que la generación de energía a partir del carbón, del gas y del petróleo representa 187 000 puestos de trabajo. Esto quiere decir que dichas energías no tradicionales ya son una fuente nada despreciable de ganancias. Por supuesto que Trump ignora esto, como casi todo.

Sin embargo, las empresas petroleras, gaseras y del carbón tienen una fuerte actividad de cabildeo: se calcula, según el Center for Responsive Politics, que en los últimos cinco años, este sector de la economía ha apoyado a 22 Senadores republicanos en sus campañas políticas, lo que representa unos diez millones de dólares en total. Nada raro, entonces, que estos apoyen la decisión del Presidente con vehemencia.

Un dato importante que vale la pena recalcar es que, como ya anotamos arriba, hay empresas petroleras que se han pronunciado por mantener a Estados Unidos en el Acuerdo de París, e incluso el Secretario de Estado, Rex Tillerson, ex jefe de Exxon, es abierto partidario de dicho acuerdo. Darren Woods, jefe actual de esa empresa, ha dicho que el mantenerse en el Acuerdo de París permitirá a la industria estadounidense desarrollar fuentes de energía con menos emisiones a la atmósfera, lo cual beneficia a todos; para lograr esto, Exxon ha invertido hasta siete mil millones de dólares.

En la siguiente colaboración seguiremos analizando otras razones de las grandes empresas estadounidenses para repudiar la decisión de Donald Trump, quien al parecer se guía, como siempre, por la ignorancia, la estulticia y la fanfarronería. ¡Vaya que es un problema tener como jefe de la Casa Blanca a un niño de 7 años!

 

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  • 01/Agosto/2017
La reunión del G-20 en Hamburgo: el club de los poderosos

Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

Hace unos días, el 7 y 8 de Julio, tuvo lugar en Hamburgo (Alemania), la reunión cumbre del llamado “G-20”, “Grupo de los veinte”. Veremos ahora qué este grupo y cuáles fueron los acuerdos a los que llegó este gremio.

Al “Grupo de los veinte” pertenecen algunas de las naciones económicamente más poderosas del planeta. Esto es: los criterios para estar allí no son, por ejemplo, si el país en cuestión es o no una democracia o una dictadura, sino que lo que decide su inclusión es, aparentemente, su fuerza económica. De todas maneras, la reunión del grupo en Hamburgo, en Julio de este año, no es solamente para tocar temas económicos, sino que todo trasciende hacia la política. ¿Y cuáles son estas naciones? Son: Estados Unidos de América, China, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, India, Brasil, Italia, Canadá, Corea del Sur, Rusia, Australia, México, Indonesia, Turquía, Arabia Saudita, Argentina y Sudáfrica. ¿G-20? ¿Entonces, por qué son 19? Pues porque el miembro número 20 es la Unión Europea, representada por su Comisión. Sin embargo, hay otros invitados a la reunión: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Comercio y la ONU. Además, en Hamburgo hubo otros convidados pero sin derecho a voz ni voto, como algunos países de África. Y para hacer más enredado el asunto: España es invitado permanente, por lo cual la reunión del G-20 debería ser “del G-35”, aproximadamente.

La elección de la ciudad de Hamburgo como sede de la reunión de este año tiene que ver con una fina señal del gobierno de Angela Merkel a Donald Trump y a los “aislacionistas” (aunque no creo que hayan entendido tal sutileza): esa ciudad portuaria, entendida como una “puerta al mundo”, se caracteriza por su apertura y por el respeto a todos. Además, Hamburgo tiene la capacidad logística y de infraestructura como para poder recibir a tantas delegaciones (unas 20 000 personas) y a unos 4 000 periodistas de todo el mundo. Alemania es quien tiene en este momento la presidencia del G-20.

Hagamos algunas consideraciones: estrictamente hablando, para pertenecer al G-20 lo más importante es haber estado allí desde el principio, en 1999. Los cambios en el rendimiento económico no influyen para nada. Veamos algunos ejemplos: en 2016, España, Suiza y los Países Bajos (que no son miembros del grupo) tuvieron un PIB más alto que Arabia Saudita, Argentina y Sudáfrica (que sí son parte del G-20). Pero es muy difícil que algún país sea echado fuera y que algún otro sea aceptado. El club ya está formado y ya nadie entra ni sale.

¿Qué temas se tocaron en la reunión de Hamburgo? Hay tres objetivos fundamentales: asegurar la estabilidad, mejorar las perspectivas a futuro y asumir responsabilidades. De ahí la importancia de los proyectos de protección climática, que deberán ser apoyados, así como fortalecer el Acuerdo de París y reducir las subvenciones para combustibles fósiles (en estos días, el gobierno de Francia anunció que la meta es que para el año 2040 ya no haya en ese país automóviles de gasolina). Se busca también fortalecer el comercio libre, pues es peligrosísimo que los avances que ha logrado la globalización se pierdan en aras del aislacionismo y el proteccionismo, productos generalmente de la ignorancia y la estulticia. Otra meta importante del G-20 es la búsqueda efectiva de mayor igualdad entre mujeres y hombres (no sé qué haya opinado Arabia Saudí al respecto). “Asumir responsabilidades” tiene también que ver con uno de los problemas más graves de nuestros días: la migración forzada, que solamente podrá ser resuelto por medio de la cooperación internacional, la generosidad y el respeto a la dignidad de la persona humana.

Si revisamos la historia de estos encuentros del G-20, nos daremos cuenta que los resultados casi nunca son impresionantes. Este tipo de cumbres son de carácter informal (no, como por ejemplo, una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU), por lo que en las declaraciones aparecen expresiones no muy contundentes: “estamos de acuerdo en…”, “se buscará…”, “mostramos unidad en…”. Además, como no hay un gremio o un órgano que vigile si las resoluciones se convierten en realidad, cada país ve cómo hace para seguir (o no) los acuerdos. De todas formas, no se trata siempre de un circo inútil, pues en épocas de graves dificultades, como cuando la crisis financiera de 2007-2009, el G-20 logró echar a andar varias medidas muy importantes para controlar a los bancos; además, es un foro de contacto de primer orden para los participantes.

Una crítica que se le hace con frecuencia a este club de poderosos es que la cuestión política (régimen interno de los participantes) no juega absolutamente ningún papel. Así, por ejemplo, en la reunión de 2014, Australia y otros países occidentales quisieron excluir a Rusia, debido a la reciente e ilegal anexión de Crimea, pero los países “BRICS” se opusieron terminantemente (los “compañeros” de Rusia en ese grupo: Brasil, India, China y Sudáfrica). Así que la democracia y el respeto a los derechos humanos no son importantes para pertenecer al club, sino que se cumplan meros criterios económicos, y eso ni siquiera de manera estricta, como ya vimos. El que estuvo al principio invitado al club, allí sigue, aunque llegase a quebrar. Por eso, muchos críticos no ven una legitimidad en algunos de los participantes. Algunos países son abiertamente dictaduras, como China o Arabia Saudí; otros participantes no son precisamente amigos de la democracia ni del respeto a los derechos humanos, como Tayyip Erdogan (Turquía), Vladimir Putin (Rusia) o Donald Trump (USA).

Lo que vimos en esta cumbre es lo que hemos estado observando últimamente: una confrontación entre los partidarios de la cooperación, del comercio libre y de la democracia (con todos sus problemas y errores) y aquellos (algo debilitados, ciertamente) que buscan aislarse y combatir la globalización de los mercados y de las responsabilidades. Aunque se pueda quedar solo, Trump es de todas maneras el presidente de un país sumamente poderoso, así que ahora tuvimos una segunda versión, corregida y aumentada, de su desastrosa primera visita a Europa, hace un par de meses. Recordemos que él no aprende y tampoco quiere aprender.

Conclusiones: El mundo de las democracias occidentales ya no se deja sorprender por Trump (al contrario de la prensa y de la opinión pública en México). Prueba de ello es que lo dejaron solo, no solamente en los acuerdos, sino en el sentido estricto de la palabra: abundan las fotografías en las que se le ve solo, mientras los demás conversan en grupos o en parejas. Nadie quiere tener algo que ver con él.

¿A qué acuerdos llegó el G-20? Nada espectacular, pero sí muy vago: hicieron todos (menos Trump) un credo alabando al comercio libre; declararon (menos Trump y, ya de regreso a su casa, Erdogan) que están de acuerdo con seguir el Acuerdo de París; dijeron que, de alguna manera, apoyarán económicamente a África; aseguraron que colaborarán para ayudar a los migrantes y para combatir las causas de la migración forzada. 

¿Era en verdad necesario gastar tanto dinero en una cumbre tan suntuosa, ensombrecida por el salvajismo de los manifestantes “Anti G-20”, que hicieron aparecer como unos inocentes e inofensivos parvulitos a los miembros más radicales de la CNTE? ¿No hubiese bastado, para llegar a acuerdos tan modestos, haber realizado algunas conferencias telefónicas? ¿Cómo hablar de derechos humanos con China y Arabia Saudita? No es ningún honor dejarse fotografiar con líderes de tan baja autoridad moral como los dirigentes de Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudita o China. 

¿Se merecía algo así la sufrida ciudad de Hamburgo, que quedó destrozada por los disturbios? Yo propongo que, si se vuelve a llevar a cabo tan elefantástica cumbre, sea en el desierto de Kalahari, en lo más profundo de la Siberia (como en Yakutsk), en la isla de Santa Elena (a mitad del Atlántico) o en un crucero (un portaaviones estadounidense no sería muy conveniente, por aquello de los espías chinos o rusos). Así no llegarían los hooligans y los terroristas anarquistas tan fácilmente a perturbar la vida de los líderes mundiales en sus sesudas reuniones. Mientras tanto, los representantes de México en el G-20 (el Presidente Peña y acompañantes), después de dos agotadores días en el primer mundo, ya están de vuelta a la pesadilla de la vida cotidiana en su país. 

 

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  • 24/Julio/2017
De la Filantropía al Valor Compartido

Por Jon Azua

Hace ahora 15 años, los profesores Michael E. Porter y Mike Kramer publicaban en la Harvard Business Review un artículo sobre “la Ventaja Competitiva de la Filantropía Corporativa”, introduciendo nuevos paradigmas en el rol a desempeñar por las empresas más allá de sus fines y resultados de negocio, el alcance del compromiso social más allá de su impacto social directo como consecuencia de su aportación emprendedora y sus obligaciones de “buen ciudadano”, cumplidor de la normativa, generador de empleo y riqueza, pagador de impuestos y sensibilidad contributiva con su Comunidad próxima. Paradigma y compromisos que se han venido multiplicando en el tiempo en un movimiento generalizado a lo largo del mundo, reforzado e impulsado por toda una variedad de “Escuelas de Pensamiento” que han ido reforzando la consideración de la “Responsabilidad Social Corporativa” (Premio Mckinsey 2006 a los ya citados autores) y la “Creación del Valor Compartido” (Premio Mckinsey 2011 a los mismos distinguidos profesores y amigos) en una clara evolución que condiciona, favorablemente, la focalización, estrategias, objetivos y modelos de actuar y de negocio de la empresa a lo largo del mundo.

 

El proceso (imparable) ha venido y viene transformando las empresas y el mundo, de una u otra manera, cambiando la percepción y mentalidad en torno al compromiso y responsabilidades sociales más allá de la Cuenta de Resultados (aportación social y compromisos en sí mismos), poniendo en valor los activos empresariales, sus condiciones especiales para la gestión e interacción de recursos al servicio de resultados eficientes, con proyección y trascendencia en el largo plazo, de manera sostenible. La empresa, así, pasa a ser el principal actor garante de resultados claros ante las demandas y necesidades sociales, aportando elementos diferenciales a la voluntad de las ONG´s y las responsabilidades políticas de los gobiernos.

 

Así, desde la consideración satisfactoria inicial de una clara aportación a la Sociedad, la empresa ha ido incorporando no solamente la interiorización de otras necesidades y problemas, haciéndolos propios, transitando desde la filantropía, la responsabilidad social y la redefinición de una visión social y empresarial únicas, provocadora de sus propios y diferenciados modelos de negocio. Hoy, a las exigencias ordinarias a la empresa (y, en especial, al empresario y/o accionista e inversor), se suman múltiples y complejas demandas. Demandas y roles que, en los años de crisis, con carácter adicional a posicionamientos ideológicos, han venido a traducirse en un halo de culpabilidad y sinónimo del otrora capitalismo clásico, facilitando la fácil descalificación gratuita de cualquiera a quien baste señalar etiquetas “neoliberales” o excluyentes desde posturas cómodas de autodefiniciones que parecerían no deber explicaciones ni, mucho menos, críticas y evaluación alguna por su propia responsabilidad.

 

En esta línea de debate social, entre distinciones sobre economía del bien común, economías inclusivas, economías y empresas participativas, responsabilidad y progreso social, brotan nuevos elementos al enriquecedor panorama descrito. Por ejemplo, el fundador y director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, calificado por la revista Forbes “como el segundo hombre con mayor patrimonio neto individual del mundo” (en torno a 90.000 millones de dólares), ha acudido a Internet y las Redes Sociales para pedir “sugerencias para canalizar mi dinero y esfuerzo en la mejor dirección posible en la solución de necesidades sociales”. Bezos, con largo historial de participación activa en el mundo de la filantropía, insiste en ideas que estén centradas en el hoy y la acción inmediata y no focalizadas en el largo plazo, provocando, además, un debate de calado en el ámbito empresarial y de la responsabilidad social en el que la mayoría de actores dominantes preconizan la focalización largo placista que permita erradicar necesidades reales de una forma duradera y sostenible en el tiempo. Recordemos que la propuesta de Bezos pretende “el mejor uso de su patrimonio personal y sus esfuerzos personales generando impacto urgente hacia una solución permanente en el tiempo”, complementarios o adicionales a la “nueva visión, socialmente responsable de su empresa Amazon”. Amazon ha redefinido su estrategia sobre la base de una potentísima visión: “Nuestro objetivo es el suministrar todo lo que se necesite para reconstruir la civilización”, más allá de una misión de Compañía en la óptima relación de intermediación entre proveedor y consumidor. Su apuesta no es cuestión de marketing o de buenas palabras. Bezos realiza una cierta investigación de mercado para que sea la red quien manifieste nuevas líneas de trabajo de modo que pueda direccionar su tiempo, trabajo y dinero, desde la convicción personal de devolver una buena parte de lo recibido a la Sociedad, más allá de la redistribución impositiva y pública de parte del valor añadido generable en sus empresas. Convencido, a la vez, de las fortalezas y capacidades personales como directivo y emprendedor que avalarían una gestión eficiente y eficaz de sus recursos, lejos de cederlos, sin más, a terceros, para un uso incierto. De esta forma, la iniciativa agita el debate en torno al paradigma cambiante de la filantropía, acentuando su redefinición para un nuevo mundo, diferente, en el que vivimos.

 

Este debate abierto se extiende por el mundo con todo tipo de iniciativas que provocan un cambio relevante no ya solo en las empresas, sino en los gobiernos y sus políticas de cooperación, en las instituciones y organismos multilaterales internacionales, en las diferentes ONG’s y Fundaciones sin ánimos de lucro y, por supuesto, en cada uno de nosotros como miembros de una Comunidad y Sociedad cambiante.

 

Hace unas semanas, otro empresario de éxito, “colega” de Bezos en la franja de los 80/90 mil millones de dólares de patrimonio en la ya citada lista Forbes, Amancio Ortega, fundador de Inditex, decidía donar 320 millones de euros a la Sanidad Pública en el Estado español. Donativo que debería concretarse en equipamientos contra el cáncer en la renovación de programas de las diferentes Autoridades de Salud. Si bien el apoyo ha sido amplio, no han faltado las reacciones contrarias, lideradas por una “Federación de Defensores de la Sociedad Pública”, bajo el argumento del rechazo a la filantropía “exigiendo mayor carga impositiva, evitar acciones propagandísticas y privatización de la salud”. Más allá de los resultados empresariales de Inditex (200.000 trabajadores en 93 mercados en el mundo) y sus compromisos y responsabilidades intrínsecas, ¿resulta rechazable o criticable que su principal accionista destine, a título personal, 320 millones de euros a la compra de equipamiento de última generación para tender a una población que realiza 200.000 diagnósticos de cáncer al año, cubriendo una necesidad social, con resultados e impacto inmediato y cuyo beneficio alcance a un gran número de personas? Señalemos que las donaciones se realizan a las diferentes Autoridades de los Sistemas de Salud, en base a sus Planes y Programas de actuación y conforme a sus planes de renovación de infraestructura y equipamiento. Ni pretende definir políticas o modelos de salud, ni establecer un presupuesto público finalista, ni arrogarse la responsabilidad de atender o curar el cáncer. Simplemente, ha hecho un ejercicio libre, voluntario, de carácter filantrópico, optando por canalizar una contribución a un segmento de dificultades y necesidades demandadas por una Sociedad para la que toda intervención y aportación de recursos, es, por definición, insuficiente. ¿Si lejos de priorizar y canalizar recursos hacia objetivos concretos bajo garantías de control y gestión eficaces, hubiera donado dinero a entidades no gubernamentales, guiadas por la buena voluntad, pero de escasa potencia gestora para actuar en múltiples iniciativas “menores” y dispersas y no en una economía desarrollada, sino en sociedades lejanas en desarrollo, se aplaudiría la intervención privada?

 

Hoy, Inditex, anuncia en su Junta General su renovada y ajustada estrategia empresarial bajo el eje del crecimiento (en ventas, en beneficios, en empleos, en nuevos mercados) y la renovada “Economía Circular” (reciclaje de ropa e insumos y desechos operativos, sostenibilidad, compromiso global de sus proveedores en su implantación y desarrollo, eco-eficiencia energética y construcción verde en sus tiendas y centros tecnológicos y logísticos), reforzando sus centros de dirección y logística en Arteixo, Galicia. Parecería que incorpora la solución a demandas y necesidades sociales a sus objetivos empresariales, al margen de la filantropía que quiere practicar su principal accionista desde instrumentos diferenciados a los de su empresa madre y su propia Fundación con vinculación directa a la empresa, promueve programas de apoyo y subvención a nuevas aventuras empresariales y de autoempleo. O en otro tipo de actuación, celebrada por los ciudadanos de Nueva York, ha “adoptado un parque”, el Parque Bryant, próximo a una de sus mayores tiendas en la Gran Manzana, para dotar al parque y espacios públicos de la zona de Wifi gratuito, de máxima calidad. ¿Reclamo comercial?, ¿apoyo a la Comunidad?, ¿ambos?

 

En este contexto, Allen Braswell (“Rethinking Philanthropy in the Modern World – Repensando la Filantropía en el Mundo Moderno”) hace referencia a la progresiva búsqueda de relatos e historias completas de las causas y compromisos sociales vinculados al ADN empresarial como factor de éxito en resultados, sostenibilidad y crecimiento y liderazgo empresarial, a la vez que replantea la intersección entre el impacto urgente con la visión y estrategia largo placista. Pretende generalizar el uso de historias reales, contadas por sus protagonistas para conectar con la emoción motora del compromiso y la transformación social, acometiendo problemas sociales.

 

Volviendo al principio de este artículo, el trabajo de estos 15 años de Porter-Kramer y el movimiento “Shared Value” (Compromiso Empresa-Sociedad en la Co-Creación de Valor) no pretende sustituir ni la misión de los gobiernos, ni la de las empresas, ni cuestionar o sustituir filantropía y responsabilidad social corporativa, sino ir más allá en un compromiso empresarial: “Hacer de las necesidades y demandas sociales los modelos exitosos de negocios”. Las empresas que así lo hagan, serán quienes lideren el nuevo mundo en transformación. Todo un reto absolutamente transversal y multi-industria. Toda empresa, a lo largo del mundo, de cualquier industria, puede y debe abordar este largo viaje desde su propio ADN. Esencia de toda estrategia: El propósito, causa y pasión. En definitiva, usando las palabras y recomendaciones de Blake Mycoskie, el impulsor de la iniciativa “Uno por Uno” (“Compra un par de zapatos y dona otro a los niños descalzos”, hoy 75 millones donados) en su libro “Start something that matters” (Emprende algo que importe…), parecería razonable repensar nuestras empresas, gobiernos y modelos de negocio en el amplio marco del compromiso social, desbloqueando barreras e inercias, promoviendo nuevas estrategias co-creando valor, mejorando las condiciones de vida de nuestra sociedad. No es un movimiento para disfrazar una actividad comercial o de negocio, desde el marketing, hacia el compromiso social. Es un compromiso real desde la unicidad de una estrategia Empresa-Sociedad en beneficio compartido co-creando valor. Respuestas con impacto hoy, interactuando de forma estable con el largo placismo necesario, garante de la sostenibilidad de los proyectos mitigando o erradicando las necesidades de la gran mayoría de la población.

 

Esta nueva línea de pensamiento, quince años después, avanza en un generalizado movimiento desde la fortaleza corporativa que canaliza los mejores activos empresariales y personales al servicio de la Sociedad. Más allá de la filantropía…, de las Cuentas de Resultados…, desde la ideología simplista que excluye el rol único de un agente público o privado…

 

Cuando las necesidades sociales son de la magnitud e intensidad que padecemos, la co-creación de valor Empresa-Gobiernos-Sociedad resulta imprescindible.

Cada uno, desde su estrategia y rol diferenciado, migrando de la filantropía al valor compartido, desde el reconocimiento y agradecimiento a las aportaciones, mecenazgos, filantropía y diferentes modalidades de responsabilidad social.

 

Jon Azua | julio 24, 2017 en 8:54 am | Categorías: General | URL: http://blog.enovatinglab.com/author/jazua/

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  • 17/Julio/2017
La química en los equipos de trabajo: una nueva ciencia

Por Dr. José Alfredo Miranda

Cómo sacarle jugo a la inteligencia colectiva y a la diversidad cognitiva.

La llegada de las nuevas generaciones a las empresas, incluyendo los llamados millenianls y la generación X está cuestionando el propósito y el sentido de lo que las empresas hacen y de su funcionamiento mismo. Los líderes en las empresas, a su vez, están enfrente de una enorme riqueza, producto de la diversidad de pensamiento, enfoques nuevos y distintos, culturas y orígenes diferentes y mayor y decidida participación de la mujer en los puestos directivos. Ante el embate abierto y decidido de las nuevas generaciones, los líderes enfrentan la dificultad de lograr la convivencia productiva con las generaciones anteriores.

Por otro lado, los enormes cambios que están viviendo la sociedad y los mercados globales acelerados por la irrupción de la ciencia, la tecnología y la digitalización, están sumando retos a la dirección y gobierno de los negocios. Una avalancha de cosas nuevas. Un cambio de época.

Cuando los equipos de trabajo no cumplen con sus objetivos y se quedan cortos en los resultados, los expertos afirman, que en la mayoría de los casos se debe a que los líderes no entienden cómo aprovechar y gestionar esas diferencias, especialmente en cómo cada persona se enfoca en su trabajo a partir de su personalidad. La consecuencia no deseada es que algunas de las mejores ideas e innovaciones se pierden porque no se les escucha, no se comprenden, no se les pone atención y por lo tanto no se concretan.

Resulta que las investigaciones recientes de Suzanne Johnson y Kim Christfort de Deloitte, publicadas en la Revista Harvard Marzo-Abril 2017, crean un marco de referencia para identificar cuatro estilos básicos de trabajo de las personas que pertenecen a un equipo denominándolos como: los pioneros, los guardianes, los integradores y los guías. 

Esta clasificación podría ayudar en la comprensión y manejo de este complejo conjunto de relaciones y situaciones. 

 

La neurociencia llega al auxilio de los directivos.

Los profesionales de Deloitte con el resultado de los estudios de la bióloga- antropóloga Helen Fisher de Rutgers University y también del biólogo molecular Lee Silver de Pricenton, lograron en la aplicación de la evaluación de la personalidad, entender mejor el impacto de la química en el funcionamiento cerebral del individuo, y consecuentemente su actuación y el modo de relacionarse en los equipos de trabajo. Más de 190,000 personas han  participado en la evaluación.

 

Sus hallazgos apuntan a los sistemas biológicos que interactúan y acompañan a un conjunto particular de rasgos de la personalidad y cómo la dopamina y la norepinefrina; la serotonina y la testosterona, el estrógeno y la oxitocina influyen a nivel del cerebro humano en este sentido. 

Resulta entonces que esa frase tan coloquial nuestra de “hacer química con alguien” tiene mucho más bases científicas porque esta teoría confirma que la química del cerebro humano influye la personalidad, la atracción, el gusto por hacer algo, el amor, etc. y la novedad consiste en aplicar estos conocimientos al mundo del trabajo y de la empresa. 

Sus conclusiones afirman que uno puede identificar y adaptarse productivamente a los estilos y personalidad de otros miembros de su propio equipo de trabajo logrando mejores resultados.

La evaluación y los estudios más profundos de los miembros de un equipo, permiten a los líderes comprender mejor a las personas, posibilitando una mejor integración, mejor gestión y mejor toma de decisiones. “Si entiendes cómo funciona su cerebro, puedes comprender mejor a cualquier persona”- afirma Fisher.

Descripción de los cuatro grupos 

Los pioneros son aquellas personas que analizan las posibilidades y generan chispa,  energía, dinamismo e imaginación para sus equipos. A estas personas los impulsa la espontaneidad, les encanta probar cosas nuevas, disfrutan las tormentas de ideas y son entusiastas por naturaleza. Si algo les molesta son las reglas y las estructuras rígidas, la palabra “no” y el enfocarse en los procesos.

Los guardianes valoran la estabilidad, cuidan lo que se hizo en el pasado, aportan rigor, orden y disciplina. Les gustan los planes detallados que puedan predecir los resultados, la buena organización y la consistencia. El desorden, la presión de tiempo, la ambigüedad y la incertidumbre los saca de sus cabales.

Los guías valoran y enfrentan los retos y además generan momentum. Son muy buenos para la solución de problemas, hablan claro y directo y les gusta estar en equipos ganadores. No toleran el perder el enfoque, no soportan la ineficiencia y aborrecen la indecisión

Los integradores valoran las conexiones e integran al grupo, proponen la colaboración, la buena comunicación y ponderan la confianza y el respeto. El conflicto, la falta de flexibilidad y la politiquería no son de su agrado.

Entender las diferencias de estos estilos de trabajo puede ayudar a los líderes y a los equipos mismos a establecer un lenguaje común para discutir sus diferencias, similitudes y sus percepciones para lograr un consenso en la mejor manera de trabajar juntos en colaboración plena. 

Parte de los retos es buscar que haya sólo la fricción necesaria entre los enfoques opuestos para generar mayor productividad, dar voz y visibilidad a aquéllos que normalmente no lo hacen, dado que sus perspectivas no predominan. Finalmente tener especial cuidado de que los introvertidos y sensibles también aporten al equipo con la idea de que todos hacen contribuciones valiosas.

Al evaluarte a ti mismo y a otros, toma en cuenta los cuatro sistemas biológicos. Cuando entiendes dónde estás en cada caso, empiezas a entender mejor tu propia personalidad y el tipo de mezcla que tienes.

Si los jefes, gerentes y directores, identifican los estilos de trabajo de cada quien en sus equipos y sus características, pueden sacar lo mejor de ellos, mayor rendimiento y productividad, evitando confusiones, malos entendidos y las frustraciones resultantes. Varias empresas ya lo practican con éxito.

Es así como se puede capitalizar la inteligencia colectiva y hacer buena química.

 

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  • 17/Julio/2017
Mejor pero insuficiente… ¿Y si lo hacemos de otra manera?

Por Jon Azua

En una semana plagada de noticias con fuerte contenido económico, merece la pena tratar de integrar una serie de mensajes de modo que facilitemos la comprensión de la posición en la que nos encontramos y, sobre todo, los desafíos que enfrentamos, así como nuevas rutas a explorar para superarlos.
 
Tomemos como punto de partida el informe presentado el pasado día 7 por la OECD (“Better but no enough” – “Mejor pero no lo suficiente”), de la mano de su Economista Jefe, Catherine L. Mann. Su mensaje puede resumirse de la siguiente manera: “Pese a que las apariencias sugieren un cierto repunte de las inversiones y el crecimiento global (en torno a un 3% general, un 2,0 en los países OECD y 1,8% de Europa), a que existen signos de aumento de la demanda de bienes de tecnología media-alta e inversiones de capital (si bien ralentizada por políticas “nacionales” temerosas), la PRODUCTIVIDAD permanece sin respuesta en su ya largo deterioro. La pérdida de empleo se concentra en sectores y países concretos y de forma mayoritaria en cualificaciones bajas, y la desigualdad en rentas y salarios se eleva de forma considerable”.
 
Este análisis concluye con la recomendación de “un llamamiento a aplicar políticas integrales que hagan que la globalización trabaje para todos, sobre la base de dos pilares clave: políticas internacionales y reformas domésticas que relancen la inversión y la I+D, fomenten la innovación, aceleren la competencia desbloqueando estructuras de privilegio y monopolio, generen empleo y doten de una cualificación adecuada a la potencial empleabilidad ofertable en los diferentes espacios laborales locales”.
 
Una vez más, un organismo internacional defensor y promotor de la globalización, no se resiste a destacar las insuficiencias de la apuesta sin matices (mercado y globalización) y la importancia del llamado “efecto local”, así como de una crítica (en lenguaje diplomático velado) a la paralización inversora y presupuestaria desde, sobre todo, los gobiernos, a lo largo del mundo.
 
No obstante, a una decena de miles de kilómetros, en Estados Unidos, el Presidente Donald Trump, a saltos entre incendio e incendio, presentaba su primer proyecto de presupuestos (previamente modificado ante la oposición del Congreso y, en especial, de muchos de sus correligionarios). El presupuesto venía subtitulado: “A new Foundation for American Greatness” (“Nuevos cimientos para la grandeza de América”). Desgraciadamente, lejos de suponer confrontar cambios estructurales necesarios, contenía expectativas irreales que en palabras de Mohamed A. EL-Erian (prestigioso economista ex CEO de PIMCO), no es sino “un persistente y prolongado fracaso en facilitar un mayor crecimiento inclusivo de la misma manera que lo han venido haciendo las economías avanzadas en la última década, con preocupantes consecuencias económicas, financieras, sociales, políticas e institucionales”.
 
Vivimos períodos de “lento crecimiento global” o, al menos, insuficiente para generar el empleo requerido, para mantener o mejorar la productividad y, en consecuencia, garantizar salarios elevados. Además, los beneficios de ese limitado crecimiento son dispares, pesimamente distribuidos, concentrándose en muy pocas manos y acrecentando desigualdades (personas, regiones, países).
 
Si la OECD, al igual que prácticamente todo Organismo que se precie, reclama cambios críticos en la orientación de las políticas a seguir, la realidad parece empeñada en anclarse en el modelo en curso, ante las dificultades que un “cambio radical” exigiría, bloqueando nuevas líneas de actuación. Nadie duda que los cambios estructurales que se precisan requieren tiempo (entre otras cosas) y, desgraciadamente, sus “dividendos a futuro” tardarán en llegar mientras que el “coste de las decisiones” se produce de inmediato, generando más parálisis o confortabilidad con el “dejar hacer”. Sabemos que cambiar el rumbo, o cambiar la mentalidad (académica, policy makers, sociedad) es tarea compleja y exige mucho tiempo. Adicionalmente, hoy debemos aceptar que no se ha terminado de entender bien del todo “qué es lo que determina el inesperado comportamiento triangular de la productividad, la inversión y los salarios”.
 
Pero siendo esto así, debemos reconocer las graves consecuencias negativas (¿e inesperadas?) de un bajo e insuficiente crecimiento inclusivo, que va más allá de los resultados económicos insatisfactorios hoy y que hipotecan la prosperidad futura.
 
Impacto negativo que erosiona a las instituciones, fomenta la desconfianza y mina la credibilidad de gobiernos, autoridades y “opiniones expertas” e incrementa la presión (negativa) sobre determinadas entidades (banca, sobre todo) o industrias y favorece reacciones generalizadas anti estatus quo o establishment, favoreciendo acciones e intereses individuales. El Manifiesto electoral de Jeremy Corbyn en el Reino Unido, en las elecciones de este jueves pasado, no es patrimonio laborista, sino reclamo universal “para todos y no para unos pocos”. No cambiar el rumbo supone, en definitiva, continuar profundizando en la crisis y sus consecuencias negativas, “malgastando recursos en fosos perdidos, perdedores, no competitivos, minando la capacidad inversora e innovadora en la construcción de un futuro distinto”, como afirmaba la propia Catherine L. Mann en una conferencia el pasado diciembre en la Universidad de Harvard.
 
Situación que afecta a todo el Orden Internacional y que, por razones desconocidas, favorece, en exclusiva, a quienes intentan mantenerse en el pasado con discursos de futuro, otorgando demasiados privilegios no asociales a los resultados observables en los responsables de gestión (Banca, Crisis, Bruselas, Gobernantes-Corrupción…).
 
Lo sorprendente es que quienes más cómodos están son los Mercados Financieros y de Capitales (gran liquidez global disponible, crecimiento bajo y lento que hace todo más predecible, baja remuneración al dinero, demanda del mercado que carece de alternativas atractivas).
 
En definitiva, se pierde la confianza en los “Centros Gestores Globales” y se reclaman nuevos espacios, más próximos y democráticamente controlables, con oferta de iniciativas y políticas alternativas.
 
Así las cosas, parecería que para nadie debe ser un secreto que la disparidad de estadios de desarrollo a lo largo del mundo es infinita (pese al pensamiento globalizador) y que pensar en un mando único que se mueve a igual velocidad, con similares valores, necesidades y cultura, no es sino un gravísimo error.
 
En esta línea, en los “Seminarios de Primavera” del Fondo Monetario Internacional, con “el futuro del trabajo” en discusión, el economista Jefe de Google, Profesor de Berkeley, Hal Varian, describía “La Paradoja de la Productividad” y, con ella, pretendía reconducir el debate en curso sobre el dilema “avance tecnológico = menos empleo” para llamar la atención sobre la baja productividad global fruto de factores demográficos (“lo que falta es gente para producir todo lo que el sistema global demanda”) al concluir el efecto de los “baby boomers” y el progresivo envejecimiento y retiro de la vida laboral, junto con estancamientos del crecimiento (al menos en determinadas regiones) y su efecto “no previsto y perturbador” de los salarios, increíblemente bajos, cuestionando las leyes de oferta-demanda. Hal Varian, insistía, también, en el lento proceso de llevar la tecnología al uso real del mercado en un gran gap entre tecnología y expectativas con su aplicación real y generalizada. Invitaba a “repensar la productividad, sus determinantes y los efectos interrelacionados con el mercado de trabajo (empleo, salarios y sistemas de protección), la inversión (en tecnología, capital humano, cohesión social) y la geo-localización distribuida (¿qué parte de las cadenas de valor hemos de acometer desde cada empresa, en qué lugar del mundo y en qué marco general de alianzas?), comprendiendo los “tiempos reales” para el largo trayecto idea-tecnología-uso y mercado”. De forma complementaria, Ruchir Sharma (“Fuerzas de Cambio en un mundo post Crisis”) insiste en que el boom innovador que hemos creído descubrir como mensaje en permanente crecimiento y promotor del bienestar inacabable, no era, “sino un chispazo”. Si no somos capaces, en el contexto actual, de entender y gestionar lo que él define como las 3 D’s responsables del parón de nuestro crecimiento: Despoblación laboral productiva, Desaceleración inversora productiva y en sistemas y tecnologías de la información y Desglobalización, trasladando la vitalidad a “nuevos espacios regionales y locales” a lo largo del mundo desde los que interconectar con políticas internacionales alineadas y sinérgicas, seremos incapaces de recuperar la confianza y proximidad necesarias para afrontar los problemas reales, demandas específicas y gestión de las políticas necesarias para dar respuesta a las demandas de sociedades desconectadas del mensaje globalizador y la cada vez menos entusiasta dirección centralizada de nuestros destinos.
 
Grandes debates, apasionantes reflexiones y líneas sugerentes para afrontar la “insuficiencia” que acompaña a los “mejores resultados y signos observables” transmitidos al inicio de este artículo. En todo caso, hay una cosa clara: sería recomendable acercarnos al futuro colocando el foco en las personas y su rol en sociedad, a la manera en que organizamos los recursos y el acceso a los mismos, más allá de una tecnología concreta que nos asuste o a la confortabilidad de mantener las políticas y mensajes que no han cumplido con las expectativas y desafíos de nuestra sociedad. Crecer, invertir, buscar el camino de la prosperidad no deja de ser cuestión de principios y valores, voluntad y decisión democrática, gobernanza y opciones solidarias inclusivas. El mundo, pese a todo, se mueve y una corriente imparable aspira a construir otros escenarios diferentes.
 
Todo un futuro de oportunidades (y empleos productivos) nos espera. Pero si insistimos en atrincherarnos malgastando recursos (tiempos, gestión, capital, mensajes) debajo de la farola encendida porque da luz y no del lugar en el que perdimos aquello que buscamos, encontraremos cualquier cosa menos el futuro que queremos.

 

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  • 17/Julio/2017
Los problemas económicos de Rusia: ¿cómo los enfrentará Vladimir Putin?

Por Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

En los primeros días de Junio, se llevó a cabo en Rusia el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. La estrella de este año fue Alexei Kudrin, quien durante 10 años fue Ministro de Finanzas de Vladimir Putin, cargo al que renunció en 2011, aunque siempre se mantuvo como “parte del equipo”, como el mismo Putin ha dicho. Kudrin cumplió una tarea importantísima en este foro: encargado por el mismo Putin, fue el elegido para presentar un paquete de reformas económicas llamado “Estrategia 2035”, que busca revivir a la demacrada economía rusa. Kudrin es un personaje fuera de serie: viejo amigo de Putin, se ha manifestado incluso públicamente en contra de su política. Sin embargo, la amistad y la confianza continúan, por lo que no sólo fue el encargado de presentar el paquete de reformas, sino que está al frente de su realización. Este plan económico deberá estar listo para aplicarse después de las elecciones presidenciales de 2018, que, como cosa de mero trámite, Putin piensa ganar cómodamente.
El mensaje de Kudrin en el Foro es sombrío: la economía rusa está desordenada y se encuentra rezagada en comparación con el Occidente; Rusia debería adaptarse a las condiciones del mercado y encontrar su lugar en el concierto económico de las naciones. Pero para ello, es imprescindible que Rusia haga la paz con el exterior, pues si no, el país perderá, económicamente, esta década. “Necesitamos una nueva política exterior”, dice este experto, que ve un panorama más amplio en su análisis (cosa contraria a otros personajes actuales, como Trump, que tiene una reducidísima visión de las cosas). Sin embargo, “perder una década” es una afirmación muy suave: perdería más, pues desde la anexión de Crimea en el 2014, la economía rusa ha retrocedido a los niveles que tenía en el 2007, acumulando 8 trimestres al hilo en retroceso. En este año la economía ha vuelto a crecer un poco, esperándose que, cuando mucho, crezca un 1.5% y en el 2018 quizá un 2.5%, según el FMI. Ciertamente, el clima para las inversiones ha mejorado: Rusia ha dado un gran salto y está en el número 45 de los países en el listado de competitividad (México está en el 57), pero por otro lado, los nichos en los que se puede invertir se han achicado, de tal manera que el 65% de la capacidad económica rusa se debe a las grandes empresas del Estado. 
Kudrin quiere romper totalmente con este curso de la economía rusa, buscando aplicar las siguientes medidas:
-Vender las grandes empresas estatales, sobre todo las gaseras y petroleras
-Congelar las pensiones de aquí al 2035 y elevar la edad de jubilación (¡que actualmente es de 60 años para los hombres y 55 años para las mujeres!)
-Aumentar el presupuesto para educación y salud
-Reformar el sistema de justicia
Las probabilidades de que estas duras reformas sean aceptadas por Putin no las considero personalmente muy altas, puesto que ya sería el 4° intento, desde que Putin está en el poder (es decir, desde año 2000), de instaurar reformas económicas (ahí están los intentos, con distinta fortuna, de German Gref, de Elvira Nabiulina y de Dmitri Medvedev. Kudrin mismo afirma que seguramente no se aplicarán todas las medidas del paquete que presentó, pero sí “seguramente un 70%”. Posiblemente uno de los grandes problemas de la economía rusa tenga que ver con quienes están al mando: en el equipo cercano a Putin hay dos grandes grupos, acérrimos rivales entre sí. El primero, en cuyas manos están los Ministerios de Finanzas y de Economía y el banco central, está constituido por economistas de corte liberal; su modelo es el de las economías occidentales, amigos de la disciplina fiscal y de reducir al mínimo la intervención estatal en la economía, por lo que gustosos venderían todas las empresas estatales. El segundo grupo, también muy poderoso, es precisamente el de los representantes de las grandes empresas estatales, los menos interesados en que se vendan. Muchos de ellos fueron compañeros de Putin en sus tiempos de agentes de la KGB y echan en cara al primer grupo que “siguen los lineamientos de Washington”. Al parecer, Putin prefiere mantener un equilibrio entre estos dos grupos, en lugar de escuchar solamente a uno de ellos. ¿Hasta cuándo podrá durar esta situación?
¿Qué opina el pueblo ruso? Por un lado, es cierto que las empresas estatales son muy ineficientes. Se calcula que solamente el 9% de ellas introduce al año un producto nuevo al mercado, mientras que, a nivel internacional, esta cuota ronda el 40%. Pero por el otro lado, los rusos temen, con razón, que una privatización desencadene un caos como el de los años 90, cuando los grandes oligarcas se sirvieron con la cuchara grande en los procesos de privatización.
Por lo pronto, hay otro programa de reformas, el del millonario Boris Titow, llamado “Programa de Crecimiento”, y que también presentó en el Foro de San Petersburgo. Su recomendación: más deuda pública, menos intervención del banco central, que debe inyectar dinero a la economía y mantener al rublo artificialmente barato, para facilitar la exportación de bienes y servicios rusos.  Hasta donde se sabe, ambos proyectos ya le fueron presentados a Putin, pero no se sabe nada de alguna decisión que este haya tomado. De hecho, en su discurso en el Foro, ni una sola vez mencionó la palabra “reforma”.
 
Para terminar, agreguemos algunos datos para situar mejor el contexto ruso:
-PIB en México (2016): 944 983 000 000 de euros; Rusia: 1 157 043 000 000 de euros
-PIB per cápita en México (2016): 7 809 euros; en Rusia: 8 066.
-Deuda pública en porcentaje del PIB en México (2016); 58.1%; en Rusia: 15.94% (2015)
-Déficit público en México (2016): -27 249 000 000 de euros; en Rusia: -41 612 000 000 de euros (2015)
-Déficit público en porcentaje del PIB en México (2016): -2.88%; en Rusia: -3.38% (2015)
-Índice de corrupción (2016) en México: 30; en Rusia: 29
-Esperanza de vida (2015) en México: 76.92; en Rusia: 70.91
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  • 17/Julio/2017
Debate y Recetas europeas: ¿estabilidad financiera, bienestar y/o competitividad?

Por Jon Azua

Si la crisis económica, el resultado del Brexit tras la antesala del referéndum escocés, el aún pendiente desenlace del caso Grecia y su progresivo rescate o las crecientes crisis sociales (migración, refugiados, desempleo, desigualdad…) y las diferentes voluntades, modalidades de desarrollo y desequilibrios internos, forzaron al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a proponer un Informe Base sobre los hipotéticos escenarios (oportunidades, resultados previsibles y consecuencias) para elegir el camino a seguir por los Estados Miembro de la Unión, juntos, unos pocos asociados o en solitario, el documento aprobado por los líderes de la Unión el pasado 25 de mayo, celebrando el 60 Aniversario del Tratado de Roma, en torno al futuro de Europa (White Paper on the Future of Europe), venía a añadir complejidad (inevitable y real) a un proceso que se ha venido en llamar “Debates sobre el futuro de Europa”.
 
La propia Comisión Europea promueve diferentes debates temáticos pidiendo a los Estados Miembro, regiones, ciudades y partidos políticos, posicionarse sobre la base de un área de paquetes e informes “temáticos” con la pretensión de que todo un cúmulo de variables y objetivos sean tratados de forma convergente. De esta forma, se requiere determinar la dimensión social de la Europa del futuro, el rol fortalecedor de una economía y sociedad globalizadas, la profundización de una economía y política monetaria única, un nuevo compromiso protagonista en materia de defensa y seguridad y el futuro de las finanzas de la Unión. A esto, falta por añadir un buen número de Informes “parciales” sobre gobernanza, desarrollo inclusivo, pertenencia-relación de la Unión Europea con cada uno de sus Estados Miembro, entre ellos y, dentro de cada uno de ellos, el de los diferentes entes infra estados, naciones sin Estado o Ciudades (en sus diferentes modalidades de Ciudad, Mega Ciudad, Ejes o Polos y aglomeraciones, etc.).
 
Todo este enriquecedor, complejo e imprescindible debate, bajo principios de la máxima subsidiaridad-colaboración-convergencia posible, bajo criterios de cohesión social y territorial y al servicio de nuevos espacios de competitividad y bienestar. Un reto estratégico y funcional de enorme magnitud que, sin violentar las vigentes reglas de juego y reparto de derecho y poder político, permiten el derecho a veto o exigen, en la mayoría de los casos, mayorías reforzadas o unanimidad, en un marco burocratizado, con escasa capacidad de liderazgo y decisión, desde la profundidad de la cada vez más alejada complicidad con la sociedad europea.
 
En este interesantísimo momento y proceso en curso, hemos asistido a una semana con diferentes inputs a considerar. Nuestro Lehendakari ha visitado Bruselas para transmitir a Jean-Claude Juncker el posicionamiento inicial de Euskadi en el marco, al parecer, de la participación y colaboración en el ambicioso, sobre el papel, Plan de Inversiones de la Unión Europea de modo que Euskadi no solo sea parte del mismo, sino que asuma el protagonismo directo en la gestión de los temas relacionados con nuestras competencias. Posición más que relevante cuando a unos pocos kilómetros de distancia, España-Catalunya abordan sus diferencias alejándose de una opción dialogada que permita contabilizar la voluntad de la sociedad catalana para elegir su camino que, hasta hoy, no pretende dar la espalda a Europa, sino todo lo contrario. Mientras en Europa se abre un debate general para repensar el futuro, Rajoy-PP, en el el Estado español, se instalan en un peligroso estadio de espera pasiva amparados en las ventajas diferenciales de un veto ante el no cambio, acudiendo a todo tipo de instrumentos de presión como el último, puesto en marcha con la connivencia de la Justicia, medios de comunicación determinados y grupos de interés concretos, amenazando a empresas privadas (las públicas ya tienen instrucciones por definición) en caso de que presten sus servicios profesionales en cualquier tipo de asesoramiento, consulta, informe, contraste que pudiera ser objeto de análisis por la Generalitat. El insólito caso de prohibir a un gobierno democrático estudiar vías de mejora. ¿Debe todo gobierno esperar a que un gabinete concreto decida que es el momento de revisar el sistema de protección social, el obsoleto y anacrónico sistema de oficinas públicas de empleo, los mecanismos de financiación a disposición del desarrollo territorial, por ejemplo?
 
Adicionalmente, del otro lado del Canal y ante las próximas elecciones de Reino Unido, el inicio de negociaciones para gestionar el Brexit, parece enconarse con condiciones previas y, ¡ojo!, con exigencias comunitarias por incorporar a la factura de salida, no ya compromisos y pasivos reales, sino los documentos “programáticos, no realizables, indefinidos y consensuables” de lo que con excesiva frecuencia nos inunda la maquinaria de Bruselas en forma de planes, horizontes, políticas y manifiestos, ni finalistas, ni cumplidos en su gran mayoría, transformándose, mandato tras mandato, en un nuevo Plan con distinto nombre y sistema de gestión reconvertido, complicando su ejecución a la vez que igualando un determinado café para todos.
 
Bajo este marco, la semana también ha dado pie a un peligroso movimiento sobre el que deberíamos estar muy atentos: “Defendiendo a Europa: el caso de una mayor colaboración de la Unión en seguridad y defensa”.
 
Nadie puede cuestionar que el terrorismo y la proliferación de conflictos hace una Europa y un mundo cada vez menos hospitalario, más peligroso, más inseguro y que no podemos iniciar un mundo desde una postura “naif” como si no iría con nosotros. Pero el peligro de supeditar todo objetivo y estrategia vital a las decisiones de los halcones, al mando militarizado y a la justificación de la eliminación de libertades y decisiones y control democráticos al amparo de una “prometida” seguridad al 100%, no puede hurtarse de las decisiones democráticas, controlables. Venimos asistiendo a un discurso concertado desde diferentes áreas de responsabilidad (Ministerios, Estados Miembro…) preparando el terreno para las dotaciones extraordinarias de Fondos Presupuestarios prioritarios e inamovibles, para la defensa, explicando que Europa ha vendido la defensa a terceros (Estados Unidos), lo que no solo es una indefensión, sino que nuestra capacidad innovadora, minimiza el empleo, castiga a la I+D, debilita el desarrollo económico europeo y, por supuesto, nos hace más inseguros. En esta línea, no ya los Ministros de Defensa, sino la Vicepresidenta Mogherini, nos recuerda que “esta es la prioridad europea porque es la prioridad de los ciudadanos europeos”, o el Vicepresidente de Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad, Jurki Katainen, pida más competencias presupuestarias centralizadas de modo que los recursos de los Estados Miembro, pasen al control y decisión “eficientes” de la Unión.
 
Esta colaboración ha saltado, temporalmente, por lo aires, tras la barbarie de Manchester por el mal uso de la información entre las policías y servicios norteamericanos filtrando “asuntos noticiables” a su conveniencia mediática. En paralelo, la visita de Trump a la OTAN, como si del viejo “Cobrador del Frak” se tratara, no ha hecho sino demostrar que las apuestas colaborativas en Defensa tienen límites y contrapartidas “soberanas” que han de contemplarse evitando entregas incondicionales o el aplauso a intervenciones unilaterales.
 
Y en este contexto, en Euskadi, el Forum Deusto y Orkestra han concluido su ciclo de conferencias y debates sobre “Bienestar y Competitividad” con una última mesa redonda con los Portavoces Parlamentarios Vascos. Como viene siendo natural en nuestro País, ambos reclamos (Competitividad en Solidaridad, Desarrollo Inclusivo) son compartidos y prioritarios y forman parte de la esencia de nuestras políticas públicas y estrategias de País. Ahora bien, la dificultad está en su alcance y contenido, en sus ritmos, en los compromisos y ejecución finales y al parecer, siempre en el marco de Europa. Un marco que ha de cambiar, necesariamente. Es, por tanto, una buena ocasión para aprovechar la ponencia parlamentaria debatiendo sobre autogobierno y un nuevo estatus político para incorporar la variable europea, preguntándonos cuál de la diferentes opciones y escenarios sugeridos por la Comisión, deberíamos defender.
 
Grandes retos y demasiadas preguntas pertinentes que si bien son de largo plazo, exigen hitos clave en el corto plazo que nos permitan avanzar hacia esa Europa de futuro, puestos en contraste con la publicación (menuda semana informativa) del ya tradicional “Paquete de Primavera” de la Unión Europea, que recoge el diagnóstico y control del estado del arte por los diferentes Estados Miembro, el grado de cumplimento de sus compromisos con la estabilidad económico-financiera y sus “recomendaciones”, parecería que los grandes debates, los enormes retos estratégicos, duermen supeditados al corto plazo, en revisiones trimestrales al servicio de variables macroeconómicas, a la espera de tiempos mejores. Recordemos que son muchos los Estados Miembro (como España) que, rescatados, siguen obligados a la aprobación de sus cuentas públicas por la mano oculta de la troika, que le sugiere reducir su déficit, profundizar en reformas en el mercado laboral, garantizar “la unidad de mercado”, romper monopolios de Colegios Profesionales, modificar su legislación y sistemas de contratación pública y flexibilizar y hacer eficientes sus sistemas de empleo. Por supuesto, por decoro, recuerda que el Gobierno español y su sistema judicial no hacen todo lo posible por eliminar o mitigar la corrupción. Ambos son también asuntos de sumo interés para los europeos, íntimamente relacionados con el autogobierno y controles democráticos, con el bienestar y la competitividad.
 
Recomendación macro e igualitaria, simpleza administrativa y prioridades financieras. Los retos del mañana, una vez más, parecen aplazados para el debate general de largo plazo.
 
Pero si algo ha vuelto a poner de manifiesto el debate político, ha sido, una vez más, la necesidad de no separar las políticas económicas, sociales, presupuestarias, etc. del debate sobre autogobierno, estatus País y política con mayúsculas. Bienestar y Competitividad implican instituciones, competencias, modelos, voluntades propias y diferenciadas. Algunos pretenden que todo se pueda hacer sin herramientas adecuadas, propias, bajo el mantra de las soluciones “globalizadas y centralizadas”. Este posicionamiento no puede ocultarse bajo el demagógico reclamo a no pensar, en verdad, en “las necesidades de los europeos” (y de los vascos), sino en discursos válidos para el corta y pega, generalizado y dominante, que consolida la confortabilidad de quienes hoy ya cuentan con su modelo.
 
Jon Azua | mayo 29, 2017 | Categorías: General | URL: http://blog.enovatinglab.com/debate-y-recetas-europeas-estabilidad-financiera-bienestar-yo-competitividad/
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